Canarias7, 29-1-05
Un experto cifra en varios miles los documentos canarios de Salamanca
El catedrático de La Laguna Manuel de Paz resalta el carácter privado de los fondos masónicos que hay en el archivo. Los franquistas disolvieron y confiscaron material de las cuatro logias que había en las Islas en 1936
El catedrático de Historia de América de la Universidad de La Laguna Manuel de Paz cuantifica en «varios miles» de documentos el material que conserva el Archivo de la Guerra Civil de Salamanca relacionado con las organizaciones masónicas que las fuerzas franquistas disolvieron en los días siguientes al alzamiento del 18 de julio de 1936. Sin embargo, De Paz, una de las voces más autorizadas en Canarias sobre masonería en la época de la República, resalta que se trata en su totalidad de documentos privados.
De Paz, que insistió en que el archivo de Salamanca no conserva documentación institucional del Archipiélago, explicó que los fondos que allí se guardan corresponden a las cuatro logias masónicas que en 1936 existían en Canarias: Andamana y Acacia -con sede en Gran Canaria-, Añaza -en la isla de Tenerife- y Abora, que estaba en Santa Cruz de La Palma.
n Mil papeles en las Islas
No obstante, apuntó que no toda la documentación de la masonería del Archipiélago de aquellos años se encuentra depositada en Salamanca. «Una parte de la documentación se ha perdido y otra no llegó nunca al archivo», sino que sigue en poder de sus propietarios o bien de sus herederos. De Paz calcula que unos mil documentos de las logias no llegaron a salir de Canarias.
El catedrático resaltó que después de la dictadura la reorganización de la masonería dio lugar a logias nuevas y algunas de las que existían antes de la guerra no se reconstituyeron. En la actualidad existen en Canarias unos 300 masones distribuidos en doce logias, algunas de ellas en proceso de constitución, con sede en las islas de Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote y La Palma.
De Paz es uno de los impulsores del proyecto de reconstrucción del templo masónico de Santa Cruz de Tenerife para convertirlo en una institución dedicada a los estudios masónicos de rango internacional. Se trata de una forma de recuperar esta parte del patrimonio canario en la que está implicado el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, propietario del templo. En este proyecto están implicadas, asimismo, las distintas obediencias de las Islas.