DESDE EL GUINIGUADA

ARDE PARÍS żY AQUÍ?

Félix M. Arencibia

La lluvia y el frío llaman a la puerta del invierno gestando nuevos verdores. Bencomo anda mascullando temas cómo la cárcel de la Isleta, la marginación y drogadicción de nuestras gentes, y los disturbios en París. Envía un e-mail a su compañera Marisol Rodríguez, que vive junto a un barrio marginal de la capital. Querida amiga Marisol: Te escribo para compartir contigo mis nuevas reflexiones sobre la marginación en nuestro Archipiélago y fuera de él. Los acontecimientos que se están dando en París nos permiten calibrar el peligro de aislar a los ciudadanos en guetos, sin darles la oportunidad de incorporarse a la sociedad en condiciones de igualdad.

Lo de Francia, Marisol, se trata de un problema con los ciudadanos franceses de origen extranjero. El índice de paro en las zonas periféricas de las ciudades galas muchas veces se duplica e incluso triplica. Así los graduados universitarios de origen foráneo tienen una tasa de paro del 26,5%, mientras que el porcentaje general es apenas del 5%. La discriminación se les hace patente cuando tratan de entrar en una discoteca o en un club nocturno y el portero les dice: "Tú no entras", ‘lo aceptas; pero a las dos o tres veces regresas a casa con un saco lleno de odio sobre tus hombros’, dice Nadir Dendoune, periodista francés de origen norteafricano. Todos éstos y otros muchos problemas van creando el caldo de cultivo de toda esta violencia que no justifico, pero que sí tiene unas causas. No se trata sólo de un problema religioso del islamismo radical, pues hay ciudadanos de países de religión cristiana.

Esto que vemos en Francia, amiga, se está gestando de alguna manera en otros países europeos y también en nuestro Archipiélago. Existen aquí un número de personas próximas al medio millón que subsisten bajo el umbral de la pobreza, mientras la riqueza se pasea delante de sus narices sin poder ni olerla. Hay barrios y zonas en todas nuestras Islas Canarias donde la marginación se instala de forma permanente. Aquí no se trata sólo de familias de origen extranjeros, la mayoría son ciudadanos canarios. La droga atrapa a muchos jóvenes dejándolos inútiles para la sociedad. Los porcentajes de paro son altísimos y sus posibilidades integración son casi nulas. Los planes de empleo no les alcanzan, sólo son estadísticas para unas subvenciones que nunca les llegan, Marisol.

La delincuencia, como tú bien sabes, amiga Marisol, anida en ellos y hace que las cárceles se hagan pequeñas y tengan que trasladarlos a la metrópoli. Estas personas ante la desesperación caen en la droga que les lleva a la delincuencia y de ella a las prisiones. A pesar de lo que se cree son gente muy unidas y de un gran afecto entre ellas; oigo en Radio Faycán como sus novias, esposas, madres les emiten mensajes como: "No te preocupes, ya te queda poco, te quiero" "Hijo, aguanta, iré mañana a visitarte". Este cariño y apoyo quizás en otras familias más afortunadas no se den. Ahora un otoño antojadizo nos envuelve en calimas de veranos vestidos de ausencias.

félix194@hotmail.com

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─"Los planes de empleo no les alcanzan, sólo son estadísticas para unas subvenciones que nunca les llegan…"