Las áreas recreativas en Tenerife

Wladimiro Rodríguez Brito *

En Tenerife tenemos algo más de veinte áreas recreativas repartidas por los montes de la isla, gestionadas por el Área de Medio Ambiente del Cabildo Insular, a disposición de toda la ciudadanía con servicios totalmente gratuitos. Estas líneas tienen la intención de comunicar e informar de los problemas diarios de la gestión de estas infraestructuras de ocio que están comprometiendo seriamente la viabilidad de las mismas, hipotecando la gestión de los montes, dado los recursos que distraemos para gestionarlas y las actitudes dudosas de algunas personas al utilizarlas. La reflexión que se plantea tiene que ver con la prestación de un mejor servicio a los usuarios, garantizar el cuidado de los montes y, por supuesto, poner de acuerdo a la administración con los administrados en beneficio de todos.

En los últimos años se han producido cambios significativos en la situación social de la isla, con mayor presión demográfica, paso de una sociedad rural a una sociedad eminentemente urbana, que arrastra una profunda crisis agraria y, en consecuencia, un alejamiento general de la cultura rural en los comportamientos de nuestra gente, especialmente cuando se desplaza a entornos rurales o naturales.

Esta situación ha generado un cambio sustancial en las demandas de los usuarios, mientras que la oferta que proporcionamos continúa estancada en el pasado; fogones, leña y agua gratis, vigilancia y cuidado de un trabajador de Medio Ambiente, etc. Por otro lado, ahora se producen problemas de orden público para los que no estamos preparados. A diario detectamos un preocupante crecimiento de los hábitos poco solidarios en muchas personas que utilizan estos equipamientos: desde que se ocupan multitud de fogones desde primera hora de la mañana, hasta una extendida tendencia a usar mucho más leña de la que se necesita ("como es gratis"), cuando no se roba directamente para usar en las barbacoas particulares. Por no hablar de los vándalos que se llevan equipos de música que ponen a todo volumen, rompiendo cualquier mínimo ambiente natural que intentamos preservar, de los que tiran colillas mal apagadas en entornos forestales o basura de cualquier tipo, destrozos en los baños públicos, robo de parrillas, etc.

La realidad es que ante estos comportamientos no podemos garantizar un servicio de calidad sin introducir cambios inevitables. Una de las posibilidades que se barajan es pasar a un modelo mixto, en la que los usuarios tengan que aportar una parte de los costes del área recreativa, como forma de que valore mínimamente el servicio que se le está ofreciendo con dinero de todos. En principio, sería un sistema similar al que venimos desarrollando en el Barranco del Infierno con un notable éxito. Se trata, en definitiva, de hacer de las áreas recreativas un espacio de ocio y de convivencia sana y tranquila.

La población de la isla demanda las áreas recreativas usándolas en gran medida los días festivos y durante los veranos. Es por ello que la administración es la primera interesada en ofrecerlas en las mejores condiciones posibles, proporcionando a las familias canarias unos espacios no sólo de encuentro con la naturaleza, sino también con los amigos, en el que caben la fiesta, las risas, las chuletas y las papas, pero sin molestar al resto de las personas ni por supuesto a nuestra naturaleza.

En definitiva, tenemos que asumir la toma de una serie de decisiones que permitan ofrecer una mayor calidad del servicio y, sobre todo, aumentar las garantías de seguridad a la vez que se protege y conservan los recursos naturales. Por otro lado, estas áreas deben servir no como un simple merendero para celebrar bodas, bautizos y comuniones sino para educar medioambientalmente a la población. Ese es el objetivo fundamental con el que se crearon y en este momento no parece que se cumpla. Es por lo que debemos corregir esta situación con la colaboración de todos, respetando a la naturaleza pero también a los otros ciudadanos que se encuentran a nuestro lado. No podemos permitir que actitudes insolidarias, vandálicas o irresponsables alejen a los que intentan disfrutar en armonía de estas infraestructuras.

* Consejero de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife