Temor en Marruecos ante el rápido avance del programa nuclear militar de Argelia
EE UU trata de que Argel acepte la visita de inspectores internacionales a las instalaciones atómicas
La Administración Bush ve con preocupación el auge de los programas nucleares con fines militares en el Magreb. Una delegación de los países industrializados del G-8, dirigida por un diplomático norteamericano, ha tratado de convencer al Gobierno argelino el pasado diciembre para que firme el Protocolo adicional al Tratado de No Proliferación Nuclear (TPN) y, al mismo tiempo, permita a los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) visitar sin previo aviso las instalaciones nucleares de Ain-Ussera. Marruecos ve con temor el rápido auge del programa nuclear de su vecino.
Pedro Canales
Rabat- La subida constante de los precios del petróleo durante el año 2004 ha permitido a Argelia disponer de unos excedentes financieros como nunca antes en su historia. Argel declara tener más de 35.000 millones de dólares en sus arcas, disponibles para realizar proyectos que vienen retrasándose año tras año. Marruecos se muestra inquieto por los planes argelinos de rearme en curso y por los proyectos de desarrollo de su programa nuclear que escondería fines militares.
A diferencia de su vecino, el régimen de Mohamed VI tiene cada día mayores dificultades para mantener la carrera armamentista con Argel, y se ha visto obligado en los últimos años a abandonar varios proyectos de centrales nucleares por falta de dinero. A pesar de ello, Estados Unidos sigue con preocupación los esfuerzos de los países magrebíes por poner a punto sus propios programas nucleares. El presidente Bush, afirma el semanario marroquí en lengua árabe «Al Usbue», ha dado «su visto bueno para dotar a Marruecos de poder nuclear cuando permitió a la empresa estadounidense General Atomix, construir una instalación nuclear con una capacidad de 2 megawatios».
Alarma en Washington
De cualquier manera, Washington ha hecho sonar la campana de alarma porque quiere mantener bajo su control tanto los procesos de rearme convencionales, como los programas de armas no convencionales en los países de la región. Tras convencer al presidente libio Gadafi para que renunciase a sus armas nucleares, químicas y bacteriológicas, la Casa Blanca centra ahora sus preocupaciones en Argel y Rabat.
Una delegación del G-8, dirigida por el embajador norteamericano en Argel, Richard Erdman, acompañado del representante británico y del encargado de negocios francés, mantuvo a finales de diciembre reuniones con el Gobierno argelino acerca de sus programas nucleares. El ministro de Exteriores Abdelaziz Beljadem declaró que su país firmará «en poco tiempo» el Protocolo adicional del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que permitirá a los expertos de la Agencia Internacional de Energía Atómica visitar sin previo aviso el polígono nuclear argelino de Ain-Ussera. El régimen de Buteflika reaccionó, a través del periódico «Quotidien de Oran», que cita fuentes del Ministerio de Exteriores, asegurando que «la decisión de Argelia de firmar el protocolo es anterior a la visita de la troika del G-8, y que ya fue notificada a la AIEA en septiembre pasado».
Por su parte, Marruecos ha llamado la atención de los organismos occidentales por los programas argelinos de armas «no convencionales», que asegura le amenazan. «Argelia ya posee armas químicas y bacteriológicas, y está finalizando su programa nuclear», aseguró hace días el coronel de la Gendarmería Real Ahmed Zaruf, que ha hecho su carrera en la inteligencia militar. Zaruf, diputado en el Parlamento, sostiene que sus informaciones proceden de «los servicios de inteligencia marroquíes y extranjeros», en alusión al CNI español y a la CIA. Hace ya tres años, un informe español filtrado a la prensa alertaba del proceso armamentista nuclear argelino. Citando fuentes de inteligencia norteamericanas LA RAZÓN informó hace un año de que los reactores nucleares de Ain-Ussera podían enriquecer uranio con fines militares.