Argelia "nunca sustituirá al pueblo del Sáhara Occidental que es el único dueño de su destino..."
Nueva York, 07/10/2004 (SPS) El representante permanente de Argelia ante las Naciones Unidas, Abdellah Baali, reafirmó el martes, 5-10-04, en Nueva York que Argelia "nunca sustituirá al pueblo del Sáhara Occidental que es el único dueño de su destino, y que todos los intentos de Marruecos que buscan convertirlo en una parte del conflicto están condenados a un fracaso cierto".
Al tomar la palabra ante la Cuarta Comisión de las Naciones Unidas, durante el debate
general sobre la descolonización, el Sr. Baali mantuvo que "el ejercicio por el pueblo saharaui de su derecho a la autodeterminación a través de un referéndum libre y regular sigue siendo la única vía que puede conducir a una solución justa y definitiva del problema".
Marruecos debe tratar con el Frente Polisario "como de hecho ya lo hizo, por otra parte, negociando y firmando con él el Plan de Arreglo de la ONU en 1991, y negociando directamente con él bajo la égida de James Baker, antiguo Representante Personal del Secretario General de la ONU Kofi Annan para el Sáhara Occidental, los Acuerdos de Houston, como testimonia su firma situada junto a la del Frente Polisario", mantuvo el Sr. Baali, tras haber indicado que la causa saharaui "es más fuerte y está más viva que nunca lo ha sido, tras los sonoros éxitos diplomáticos que ha conocido estas últimas semanas".
El diplomático argelino recordó además que el territorio del Sáhara Occidental "está sujeto a la resolución 1514, y está inscrito en la lista de la ONU de territorios no autónomos cuyo proceso de autodeterminación sigue estando inconcluso".
Por otra parte subrayó que Argelia "ha hecho un credo del apoyo al derecho de autodeterminación, y ha apoyado a todos los pueblos de África, Asia y el Pacífico que luchan por su libertad y su dignidad, hasta el punto de que a Argelia se le ha dado el sobrenombre de La Meca de los revolucionarios".
El Sr. Baali afirmó sin embargo que Argelia "seguirá aportando su contribución plena y entera a los esfuerzos de Naciones Unidas con vistas a llegar a una solución del conflicto conforme a la legalidad internacional y que beneficiaría al conjunto de los países y los pueblos de la región".
Este es el texto completo de la intervención:
Señor Presidente,
Es con un placer particular que le veo presidir los trabajos de esta Comisión importante entre todas que, mientras los pueblos sigan viviendo bajo ocupación extranjera o colonial, les servirá de forum para hacer oír su voz y reclamar su derecho a decidir libremente su destino.
Le deseo a usted y a su oficina todo el éxito posible en el cumplimiento de su mandato y reitero mi gratitud al embajador Robert Guba Aise de Papuasia Nueva Guinea que preside el Comité de los 24, por su desvelo hacia la causa de la descolonización.
Señor Presidente,
Mientras que la última mitad del siglo XX ha visto cómo el irresistible movimiento de emancipación de los pueblos hacía caer unas tras otras las ciudadelas de la colonización y acabó en apoteosis con la heroica lucha del pueblo de Timor que, tras una larga noche colonial, ha podido por fin acceder a la libertad y la independencia, existen aún algunos últimos bastiones de la ocupación extranjera que será preciso hacer caer en cuanto constituyen, en este comienzo del milenio, un anacronismo inaceptable si es que no son un insulto a la inteligencia, al derecho y a la moral.
Ocurre así en el Sáhara Occidental, largo tiempo colonizado por España y que, tras la retirada de esta última en 1975, fue primero despiezado como en los tiempos en que, en la conferencia de Berlín, las potencias coloniales de entonces se dividían África como se divide un botín, antes de que la parte útil de ese territorio, en la que se encuentran los recursos naturales, fuera brutalmente ocupada, guardada luego con un largo muro de protección que nada tiene que envidiar a otros muros cubiertos de vergüenza por la historia, y mantenida bajo una capa de plomo porque todas las voces son allí implacablemente ahogadas y los derechos más elementales sistemáticamente abofeteados.
Sin embargo, el pueblo del Sáhara Occidental, que ha resistido con un valor notable a las fuerzas de invasión infligiéndoles incluso serias derrotas, escogió darle confianza a las Naciones Unidas, adhiriéndose al Plan de Arreglo que planteaba organizar, bajo su autoridad, un referéndum de autodeterminación libre y regular y aceptando el alto el fuego que ha respetado escrupulosamente desde 1991.
En cuanto al ocupante, proclamando solemnemente su apego al Plan de Arreglo y a que se celebre un referéndum de autodeterminación, ha desplegado tesoros de ingenio para hacer abortar el proceso de puesta en práctica de dicho Plan de Arreglo y ha impedido la realización del referéndum temiendo, con toda evidencia, que el resultado de la votación fuera en desventaja suya.
En una entrevista concedida el pasado 19 de agosto a la cadena de televisión PBS, Mr. James Baker volvió sobre esas maniobras y las razones que las inspiraron: "Cada vez que nos acercábamos a la puesta en práctica del Plan de Arreglo, y de hecho estuvimos muy cerca de llegar a él –obtuvimos un código de buena conducta para el referéndum, obtuvimos la aceptación de los Acuerdos de Houston-, los marroquíes se ponían nerviosos respecto a la posibilidad de que no ganaran el referéndum".
El Sr. Baker seguía diciendo: "Aceptaron que Mr. Pérez de Cuéllar, el antiguo Secretario General de la Organización de Naciones Unidas, pusiera en práctica el Plan de Arreglo que había puesto sobre la mesa.
Y durante 10 u 11 años e incluso durante dos o tres años bajo su mandato, se tomaron medidas para aplicar el Plan. Pero cuando ya habíamos identificado a las personas que tenían derecho a votar, los marroquíes decidieron retirarse del Plan".
Tras el rechazo oficial del Plan de Arreglo por Marruecos, el Consejo de Seguridad, por su resolución 1429 (2002), dio el mandato al Enviado Personal con vistas a que encontrase una solución política que asegurase la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental. El Enviado Personal se dedicó desde entonces a elaborar una fórmula original que, si no satisfacía totalmente a ninguna de las dos partes, tiene el mérito de constituir un compromiso realista, a falta de ser la solución política óptima para terminar el conflicto. El Plan Baker, llamado ‘Plan para la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental’, al que el Consejo de Seguridad dio su apoyo unánime a través de la resolución 1495, propone que, después de las elecciones libres y regulares, el territorio sea gestionado por los saharauis durante un periodo de cuatro años, en el curso de los cuales quedaría bajo soberanía marroquí, antes de que, y es la innovación más audaz, el conjunto de las poblaciones que viven en el Sáhara Occidental incluyendo a los residentes marroquíes,que son al menos dos veces más numerosos que los ciudadanos saharauis, decidan el estatuto definitivo del territorio a través de un referéndum en el curso del cual escogerían entre una de las tres opciones siguientes: independencia, integración, o continuación de la fórmula de autonomía bajo soberanía marroquí.
A pesar de que le costó, el Frente Polisario aceptó el Plan, del que el Enviado Personal había precisado que no era susceptible de ninguna revisión ya que el equilibrio de sus diferentes partes era sutil y delicado.
Por el contrario, el reino de Marruecos, tras haber tergiversado durante varios meses, escogió reservarle la misma suerte que la destinada a las demás proposiciones de la ONU, e hizo ver que la Comunidad Internacional debía pura y simplemente reconocer su soberanía, su autonomía como haría con no importa cuál de sus demás provincias.
En su entrevista a PBS, el señor Baker explica así la posición marroquí relativa a su Plan: "Ahora déjeme hablarle de mi Plan que sigue estando sobre la mesa, denominado ‘Plan para la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental’. Este plan ha modificado el Plan de Arreglo que Marruecos decidió no aplicar. Amplió el electorado de forma que todos los que residieran en el Sáhara Occidental pudieran tener derecho a votar sobre el asunto de la autodeterminación y no sólo los que habían sido identificados durante el censo de 1975 y 1976. Incluso con dicho arreglo, este Plan que, hay que recordarlo, fue unánimemente aprobado por la resolución 1495 del Consejo de Seguridad, los marroquíes decidieron que no estaban dispuestos a correr los riesgos que comporta un voto en tales circunstancias".
En cuanto al Secretario General, en su informe al Consejo de Seguridad el pasado abril fue inapelable: "L objeción principal de Marruecos al Plan de Paz parece ser que durante el referéndum que debería determinar el estatuto final del Sáhara Occidental, una de las opciones es la independencia. Sin embargo, la independencia es también una de las opciones previstas por el Plan de Arreglo que Marruecos había adoptado" (párr. 51).
"Es difícil plantearse una solución política que como exige la resolución 1429 (2002) del Consejo de Seguridad, asegure la autodeterminación y que sin embargo excluya la posibilidad de independencia como una de las preguntas por votarse", concluyó.
Para resumir, Marruecos ha rechazado tras haberlo aceptado el Plan de Arreglo que habría permitido a los saharauis identificados por la MINURSO tomar parte en el referéndum de autodeterminación, porque temía que los votantes saharauis se pronunciaran en favor de la independencia.
A continuación rechazó el Plan Baker, que sin embargo permite a todos los residentes marroquíes, incluso siendo mucho más numerosos que los saharauis, tomar parte en el referéndum porque, a pesar de todo, temía que el resultado del voto le fuera desfavorable.
En suma, lo que Marruecos quiere es sencillamente que la Comunidad Internacional acepte su ocupación del Sáhara Occidental y reconozca su soberanía sobre ese territorio.
Señor Presidente,
Hoy existe una realidad testaruda contra la cual ninguna propaganda, ningún subterfugio, ninguna maniobra de diversión, ningún memorándum que manipula los hechos podrán estrictamente nada:
1. Está completamente claro que el territorio del Sáhara Occidental es un territorio al que se refiere la resolución 1514, inscrito en la lista de la ONU de territorios no autónomos en los que la descolonización sigue estando sin culminar.
2. Está completamente claro que Marruecos ocupa ilegalmente ese territorio y que ningún Estado del mundo ha reconocido ni reconocerá su soberanía sobre ese territorio. El Sr. Baker dirá a este respecto, en la misma entrevista : "Marruecos no recibirá jamás el imprimátur de la legitimidad internacional para su ocupación del territorio, a menos que encuentre un arreglo que reciba la bendición de la Comunidad Internacional".
En su dictamen jurídico del 16 de Octubre de 1975, el TIJ concluyó que "...los materiales e informaciones presentados no establecen la existencia de ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sáhara Occidental por una parte, y el reino de Marruecos o el conjunto mauritano por otra. En consecuencia, el Tribunal no ha comprobado la existencia de vínculos jurídicos de tal naturaleza que puedan modificar la aplicación de la resolución 1514 (XV) en cuanto a la descolonización del Sáhara Occidental y en particular la aplicación del principio de autodeterminación mediante la expresión libre y auténtica de la voluntad de las poblaciones del territorio".
En lo que respecta a las Naciones Unidas, respondiendo a una pregunta del Consejo de Seguridad, el Consejero Jurídico de la Organización de Naciones Unidas declaró el 29 de Enero de 2002 que los acuerdos de Madrid del 14 de Noviembre de 1975 "no transfirieron la soberanía sobre el territorio, ni confirieron el estatuto de potencia administrativa a ninguno de los firmantes, porque España no podía unilateralmente transferir ese estatuto. La transferencia de poderes administrativos sobre el territorio a Marruecos y Mauritania en 1975 no ha afectado pues al estatuto internacional del Sáhara Occidental en cuanto territorio no autónomo", concluye el Consejero Jurídico.
3. Está completamente claro que la causa saharaui es más fuerte y está más viva que nunca lo ha estado, tras los sonoros éxitos diplomáticos que ha conocido durante las últimas semanas, que el ejercicio por el pueblo del Sáhara Occidental de su derecho a la autodeterminación a través de un referéndum justo y regular sigue siendo la única vía capaz de conducir a una solución justa y definitiva del asunto, y que la ONU tiene una responsabilidad particular respecto al pueblo saharaui a la cual no escapará nunca.
4. Está completamente claro que en este asunto, es con el Frente Polisario con el que Marruecos debe tratar, como de hecho ya lo hizo, por otra parte, negociando y firmando con él el Plan de Arreglo de la ONU en 1991, y negociando directamente con él bajo la égida de James Baker, los Acuerdos de Houston, como testimonia su firma junto a la del Frente Polisario.
A este respecto, quede bien claro, de una vez por todas, que Argelia no sustituirá jamás al pueblo del Sáhara Occidental, que es el único dueño de su destino y que todos los intentos de Marruecos pretendiendo convertirle en una parte del conflicto están condenados a un fracaso cierto.
5. Argelia, que ha hecho un credo del apoyo al derecho de los pueblos a la autodeterminación, y ha apoyado a todos los pueblos de África, Asia y el Pacífico que luchan por su libertad y su dignidad, hasta el punto de que a Argelia se le ha dado el sobrenombre de La Meca de los revolucionarios, no podía, con toda evidencia, más que apoyar el derecho del pueblo del Sáhara Occidental a la autodeterminación cuando ha sido sometido al mal en su vecindad inmediata, convencida de que, como en Timor Oriental donde el proceso de descolonización contrariado un momento ha sido culminado finalmente, la justicia terminará por prevalecer y la dinámica de la historia triunfará en el Sáhara Occidental.
En cuanto país vecino al que unen con el pueblo marroquí y con otros pueblos del Magreb lazos fuertes de fraternidad, de solidaridad y de comunidad de destino, Argelia seguirá aportando su contribución plena y entera a los esfuerzos de las Naciones Unidas con vistas a llegar a una solución del conflicto conforme con la legalidad internacional y que beneficie al conjunto de los países y los pueblos de la región.
6. El pueblo del Sáhara Occidental, digno y determinado a reconquistar su libertad, no bajará jamás los brazos, seguro de su derecho, confiando en su victoria, y seguro del apoyo de la Comunidad Internacional que no puede permitir que en este siglo veintiuno un pueblo pueda ser dominado por otro pueblo, y que un territorio sea ilegalmente ocupado por otro país bajo el pretexto de que le pertenecería "desde tiempos inmemoriales" incluso bíblicos.
(SPS)
010/090/700 070145 OCT. 04 SPS