Arico: cuestión de compromiso
Wladimiro Rodríguez Brito
En una lectura del pasado año sobre los residuos urbanos y el reciclado de los mismos, en el caso particular de los envases, es decir, de todo lo que depositamos en los contenedores amarillos que se encuentran en las calles de nuestros pueblos y ciudades, nos queda un sabor agridulce, con una gran disparidad de resultados de unos municipios a otros. A tenor de estos datos es necesario que entre todos intentemos dar un giro a la actual situación. Necesitamos y reclamamos un mayor compromiso para aumentar de manera significativa la recogida de materiales reciclables, en especial, de los envases.
En la parte positiva de la balanza se encuentra Arico, el municipio tinerfeño en el que sus ciudadanos se han destacado más y mejor en la protección del medio ambiente a través de la separación de sus residuos. A pesar de tratarse del segundo municipio más extenso de la isla y de contar con un poblamiento disperso y, por ende, con evidentes dificultades para la recogida selectiva en origen, los datos son harto elocuentes. Sus vecinos y vecinas se encuentran a la cabeza de Tenerife en la recogida de envases, hasta 9 kilos/habitante/año. Tengamos en cuenta que la media insular se sitúa cercana a los 2 kilos/habitante/año y que dobla al segundo municipio en esta clasificación medioambiental, Tegueste. Este ejemplo de los ariqueros debe calar en el resto de la isla y es fruto de un trabajo conjunto entre el equipo de gobierno de su Ayuntamiento, especialmente sensibilizado con la cuestión desde hace muchos años, y la concienciación de todos y de cada uno de sus ciudadanos. Representa, en definitiva, la línea a seguir por los demás municipios y la demostración de que cuando hay interés y compromiso por parte de las autoridades municipales la población responde siempre a favor de su medioambiente. Esta es, sin lugar a dudas, la mejor de las conclusiones que podemos extraer de esta lectura estadística.
Sin embargo, por otra parte, debemos tener en cuenta que estamos aún muy lejos del objetivo de los 30 kilos al que aspiramos, y que existen municipios en Tenerife que no alcanzan ni siquiera el kilo por habitante y año. No vamos a nombrarlos para no entrar en polémicas políticas estériles. Sin embargo, los datos son públicos y están a disposición de todo el mundo para que se compruebe y se premie con el reconocimiento a los pueblos y ciudades de esta isla que sí se han esforzado por contribuir a la defensa del medio ambiente desde la actitud y la conciencia individual. Y, por otro lado, que los municipios que no han cumplido con unos mínimos de recogida se apliquen de verdad y se pongan manos a la obra para remediar esta importante laguna.
Si la isla hubiera mantenido la media de Arico hubiéramos sido capaces de recoger hasta 9.000 Tms3, en cambio apenas hemos llegado a las 1.700 Tms3 que con los stocks, acumulados de años anteriores, han elevado la cifra a 3.500 Tms3 tratadas este año. Hay que precisar que un metro cúbico de envases tiene un peso aproximado entre los 80 y los 100 kilos. En todo caso, estas cifras resultan insuficientes para mantener a pleno rendimiento la planta de envases del Complejo Medioambiental de Arico, puesta en marcha ahora hace un año. Con la media de Arico hubiéramos podido sostener dos plantas completas a pleno rendimiento. Si encima tenemos en cuenta que más de 30.000 Tms de envases se tiran indiscriminadamente con el resto de residuos sin separación al vertedero, la conclusión es aún más desconsoladora. Con esa cantidad podríamos tener operativa una red de plantas a escala insular, en el sur, en el norte, en el área metropolitana, en las zonas turísticas, creando un centenar de puestos de trabajo cualificados y rentabilizando un recurso que de otra manera se convierte en un problema que se acumula y se entierra en un hoyo. Un tema aparte que nos preocupa especialmente es que aún quedan municipios que no han colocado a disposición de sus vecinos contenedores para este tipo de residuos. Este problema debe ser resuelto con urgencia si de verdad nos preocupa el medio ambiente y la concienciación de nuestros ciudadanos.
Este es el marco de referencia y aún nos queda mucho que hacer, tanto a las instituciones públicas como a las empresas o a la ciudadanía en su más amplio espectro. Se requieren más contenedores y optimizar los sistemas de recogida, pero todo esto resulta inútil si no existe un compromiso y una actitud positiva de la población en la recogida selectiva diaria y cotidiana. Los contenedores amarillos, los azules y los grises no están en nuestras calles simplemente para adornarlas o para aliviar nuestras conciencias, resultan fundamentales para proteger el medio ambiente y, desde el niño de 3 años hasta el abuelo de 99, todos podemos colaborar en ello. Hagámoslo.
Por último, sólo nos resta recordar que es tarea de la Administración pública poner los medios y la información para facilitar a los hombres y mujeres de esta tierra que actúen a favor de su medio ambiente. Es vital y por eso reclamamos un mayor interés y compromiso de los ayuntamientos en este sentido, siguiendo el ejemplo de Arico. Esta felicitación también es, por si alguien aún no lo ha notado, un toque de atención al resto.
*
Consejero de Medio Ambiente del Cabildo Insular de Tenerife