VENEZUELA FRENTE A LA ARREMETIDA FASCISTA (I)
Andrés García Montes
El alcance y proyección interno y externo, los éxitos alcanzados en el campo interno y la expansión de la política exterior que ha venido pulverizando los desesperados esfuerzos de sus poderosos enemigos, para aislarle y segregarle, las brillantes estrategias diseñadas y puestas en práctica por el equipo que encabeza el extraordinario estratega Hugo Chávez, que ha venido convirtiendo en victorias contundentes todos los ataques e intentos por destruir este proceso de cambios que esta viviendo la sociedad venezolana. Así hemos venido constatando como, tras cada intento, la oposición ha retrocedido hasta términos inconcebibles, convirtiéndose en una entelequia que se sigue autodestruyendo, devorada por los desacuerdos y enfrentamientos que esas derrotas consecutivas han venido generando, cayendo en las más abyectas contradicciones, hasta el extremo que sus mentiras y patrañas los han convertido en los más destacados publicistas del presidente Chávez y su gestión.
La pérdida de convocatoria interna y la cada vez más menguada capacidad de esa oposición para llevar adelante los proyectos del imperio y su brazo ejecutor la Cía, ha venido generando cambios y estructuraciones en esos planes que adelantan ambos socios para librarse del enorme dolor de cabeza que representa la Revolución Bolivariana y su cada vez más amplia y nítida proyección nacional e internacional.
Dada las mentiras, calumnias y publicidad interesada, que los medios de comunicación en manos de la reacción propalan al campo internacional, se hace necesario efectuar un paseo por algunos aspectos vitales, para que el lector tenga elementos de juicio, para formarse su propia concepción de uno de los fenómenos más trascendentes del mundo de nuestros días..
El Imperialismo Yanqui y su Crisis
La estructural crisis que hoy castiga a la humanidad como directa consecuencia de un sistema social, incapaz de dar respuestas a la problemática que acosa a nuestro planeta, haciendo especial énfasis en su principal base de sustentación, los Estados Unidos de América (E.U.A.), es algo tan elocuente, tan visible, que si bien no ha hecho crisis, va camino de ello. Se hace necesario señalarle ya que esa crisis le resta capacidad al imperio para obstaculizar, con mayor fuerza, el desarrollo y consolidación de la Revolución Bolivariana. Algunas de las características de esa estructural crisis son las siguientes:
Se estima que de cada 100 dólares hechos en manufacturas en el mundo, 92 son fabricados en el puñado de países altamente desarrollados y 8 en los países subdesarrollados. Esto determina que el mercado de consumo de la producción de ese mundo industrializado es el Tercer Mundo, pero cuando la crisis de nuestros días arropa entre el 80 y el 90% de la población del mundo subdesarrollado, y apenas un 10% tiene alguna capacidad de consumo, genera una fuerte contracción del mercado, a lo que hay que sumarle la grotesca centralización del capital, donde se dan casos como estos: los tres multimillonarios más destacados del mundo tienen unos ingresos al año equivalentes al P.I.B. de los 49 países más pobres de la tierra, hablamos de l,500 millones de personas aproximadamente. Esto genera la aberrante realidad de que más de la mitad de la población del mundo vivan con un máximo de dos dólares diarios y el 45% de esa masa subsista con un dólar o menos diariamente.
No es necesario ser un superdotado para arribar a la conclusión de que estamos ante una crisis de superproducción, o sea, la industria produce mucho más que la capacidad de consumo que tiene el mercado. Este realidad origina un amplio conjunto de aspectos que forman parte de la crisis que nos golpea, tales como: desempleo, hambre, miseria, delincuencia, violencia, malestar, convulsiones sociales, contracción del mercado. etc.,etc.
Otro aspecto de esa estructural crisis es la contaminación ambiental y la ruptura del equilibrio ecológico, producto de la quema de combustibles fósiles para la producción de la indispensable energía ( petróleo, carbón, gas, etc.), y los millones de toneladas de variados productos químicos que se arrojan a la tierra, al agua y la atmósfera, principalmente en el agro para proteger y garantizar las cosechas. Afrontar esta compleja realidad exige colosales inversiones y apreciables reducciones en el aparato productivo, amén de serios problemas socio-políticos que un sistema social en crisis no está en capacidad de afrontar sin sufrir fuertes transformaciones que dictan su posible extinción. De allí el rotundo NO que los E.U.A. ha venido dando a la firma del Tratado de Kioto. Esta incapacidad la está pagando muy cara la humanidad con el incremento, tanto en número como en violencia, de las tormentas, con sus secuelas de destrucción, sufrimiento y muerte, las inundaciones, muchas veces fuera de tiempo, con la destrucción de pueblos, ciudades y cosechas, acompañado de hambres, miserias, sufrimientos, desolaciones y muertes. Las prolongadas sequías en extensas regiones también son atribuibles, en gran, parte a la respuesta que viene dando la naturaleza a los malos tratos que le prodiga, no el hombre como quieren hacérnoslo ver, sino esos reducidos pero muy poderosos intereses que con el poder en sus manos ponen sus bastardos privilegios por encima de la vida de toda la humanidad. Es verdaderamente catastrófico las hambrunas y las exterminaciones masivas que estas sequías están provocando en el mundo. Esta situación tiene a la humanidad caminando al borde del precipicio y sin posibilidades reales de que a corto o mediano plazo se comience a prestarle la debida atención.
Continúa...