La Atlántida y el Jardín de las Hespéridos
José Pérez Llórente
Las Islas Canarias fueron creadas hace unos 20 millones de años, situadas en el extremo occidental del mundo conocido hasta el siglo XV, que algunos identifican como el Jardín de las Hespérides, aquellas tierras fértiles que daban manzanas de oro, cuyo dueño, según la mitología, era, la representación personal de lo desconocido, el dios Atlas, sostenedor de las columnas que mantenían y separaban el cielo y la tierra.
La leyenda señalaba que el trabajo once, de los doce de Hércules, consistía en hurtar las manzanas del Jardín de las Hespérides, que Hércules no sabía donde se entontraba y para ello solicitó la ayuda de Atlas, quien se ofreció a ayudarle con la condición de que Hércules, durante su ausencia, cumpliera con la misión de sostener el cielo sobre sus espaldas; lo que supuso la separación de África con Europa, dando origen al estrecho de las columnas de Hércules, hoy Gibraltar.
El Jardín de las Hespérides de la leyenda se encontraba al oeste, donde se decía que el mar era el sostén de la tierra, que las islas y continentes flotaban en el mar. Dice una leyenda muy moderna, de nuestros tiempos, que Colón al escuchar que la tierra era plana concibió la idea de buscar, a través del continente hundido, la Atlántida, el otro lado de la tierra y de ahí vino lo del descubrimiento de América.
El Jardín de las Hespérides se encontraba, según la mitología, al Oeste de las columnas de Hércules, que algunos atribuyen a las Islas Canarias o las Azores. Hasta el siglo XV Canarias se encontraba en el extremo del mundo conocido. Más allá, la incógnita, el mito, la imaginación en forma de leyenda de los autores como Horacio, Eurípides, Plutarco, Platón y Salustio.
Antes que Platón, que es el que cuenta con detalle lo que sucedió en la montaña central de la Atlántida, cuyos hechos debieron de suceder unos nueve mil años antes que Platón, existía una bellísima leyenda del genio poético Eurípides que menciona a un atlante, veloz en la carrera, y el truco de las manzanas del Jardín de las Hespérides. Todo esto recuerda mucho a las Islas Canarias, y su posible historia de la nebulosa de los tiempos. Del tema Atlántida se ha tratado en la literatura, el cine y la música. En cuanto a lo literario señalaremos a Jacinto Verdaguer que obtiene en los juegos florales de Barcelona, la flor natural, por el poema épico de la Atlántida, en catalán y la versión castellana se debe a Melchor de Palau. Verdaguer describe en su poema el mítico hundimiento del continente y la lucha de Hércules contra los atlantes. Fierre Benoit, un escritor francés, recibe el premio de la Academia Francesa por la fantástica versión de la Atlántida, centrada en un desconocido pueblo del Sahara.
En cuanto a la música, hemos de destacar la inacabada cantata escénica de Manuel de Falla, completada magistralmente por su discípulo Haftter; cuya primera audición en Barcelona fue dirigida por Fernando Toldrá.
Y en lo relacionado al cinematógrafo, hemos de señalar que en el año 1922 se estrenó la versión muda de la Atlántida. Un año antes hubo otra versión en París a cargo del director de cine Jacques Frederix, basada en la obra de Fierre Benoit.
Algunos historiadores se refieren a Tartessos, país del sur de Andalucía, de Portugal y parte de Alicante, muy importante, cuya capital debió de encontrarse en el actual coto de Doñana. País que quedó sumergido por un maremoto unos 800 años a de JC. Es uno de los grandes enigmas de la historia, ya que sólo se sabe que comían carne cruda, eran mineros y comerciaban con los fenicios.
Lo identifican con la Atlántida, aunque cabe la posibilidad de dos Atlántidas, dos países desaparecidos en lejanos tiempos: uno al este de las columnas de Hércules, Tartessos y otro al oeste, las Islas Canarias y Azores. Hay otros que la hacen llegar hasta el continente americano.
De momento a nosotros lo que nos interesa es la Atlántida canaria.
Del Jardín de las Hespé-rides hemos de señalar que, según la mitología griega era aquél que cultivaba manzanas de oro, las de la discordia. Según la leyenda este jardín se encontraba en unas islas del Atlántico. Se cita la posibilidad de que sean las Canarias.
*
Las Palmas de G.C.