A UN ECOLOGISTA


Juan Suárez (*)

 

Indudablemente que hay que parar el crecimiento la oferta de camas turísticas en Canarias. Indudable que detrás de todo esto hay un modelo económico basado en la explotación de nuestro territorio y de nuestro paisaje que además poco nos revierte. Pero cuando oigo hablar a los ecologistas sobre moratoria de camas, me pregunto por qué no hablarán de moratoria de población, de cupos para regular también la arribada de foráneos que también ocuparán camas, las de sus casas de alquiler o las que habrá que construir para que las compren, ¿o eso no ocupará espacio?


Me pregunto además si la moratoria, esa que plantean los ecologistas de más de dos años, está acompañada de una reivindicación alternativa, es decir, si plantean un modelo económico y social alternativo y si creen que se puede construir algo distinto en Canarias sin soberanía.


Probablemente creen que si ya que hablan y hablan en clave de uso de energías alternativas y nosotros no tenemos competencias para ello, de proteger nuestras aguas del uranio pero no les oigo reivindicar las aguas territoriales, de conservar parajes naturales declarándolos parques nacionales y poner a nuestros agricultores y ganaderos como si fueran en ellos figuras de nacimiento inertes. No veo que ningún ecologista entre en acción para erradicar la pobreza del Confital o para ponerse delante de las escabadoras que han construido las grandes superficies. Respeto su lucha pero encuentro que pensando globalmente pierden a conciencia su militancia por lo local. ¿O es que el yanomami se puede permitir el lujo de estar pensando en nosotros o en otros pueblos cuando tiene delante al lobo?.

 

Démonos una moratoria de tanta solidaridad mundial en Canarias que ya hemos dado nuestra dosis hasta el 2070 lo menos. Cien mil niños canarios bajo el umbral de la pobreza, necesitan canarios en acción, entre ellos los ecologistas, porque... ¿para quienes vamos a salvar este territorio si terminamos desapareciendo como pueblo?


Nota: Publicado en julio del 2001. Aún hoy, con una situación peor, seguimos haciéndonos la misma pregunta.