Aviso a
navegantes (sindicales)
Justo
Fernández Rodríguez
Después de terminado el proceso de elecciones
municipales y autonómicas se preparaba el crispado Debate sobre el Estado de
José María Cuevas, en 1977, cuando Ferrer Salat lo
llamó para iniciar los primeros movimientos para crear una patronal,
teóricamente al margen del sindicato vertical franquista, era un alto
funcionario del sindicato de artes gráficas. Fue jefe de Ayudas Universitarias
del SEU, el sindicato franquista en
Conocí a Cuevas. No nos teníamos simpatía alguna, aunque participé en algunas
negociaciones en el llamado Palomar de Fabián Márquez para llegar a acuerdos
sobre diversos problemas, que, cuando llegaban a su esfera de influencia, se
estancaban, cambiaban de signo o se rechazaban en medio de la
"comprensión" de los jerifaltes del nuevo sindicalismo libre.
Pero lo verdaderamente importante no es tanto la retirada de Cuevas como el
nombramiento de su sucesor, Gerardo Díaz Ferrán, un
ultraliberal en economía y de extrema derecha en política, con altas
responsabilidades en
Realmente no se ha cortado en las reiteradas declaraciones que han seguido a su
elección. Cuando tomó posesión de su nuevo cargo declaró: "Se están
rompiendo los consensos básicos que pueden dañar la unidad política y económica
de España". Defendió que
Con respecto a la empresa, también lo tiene claro: "Yo creo en la empresa
privada. Las empresas públicas tienen que privatizarse, así como la gestión de
todos los servicios públicos". "La libertad de empresa es a la
económica lo que la democracia y los derechos humanos a la política". Los
problemas económicos se solucionan con "más iniciativa privada, más
mercado, menos intervencionismo, más desregulación y, desde luego, una menor
presión fiscal". "La mejor empresa pública es la que no existe".
Tampoco tuvo reparos en exponer su intención de "externalizar
todos los servicios públicos". No olvidó sus preocupaciones por la unidad
de mercado: "Las disparidades autonómicas restan competitividad. Eso hace
que algunas empresas que podrían venir a España elijan otros países".
Díaz Ferrán apostó por el diálogo social. "He
invitado a José María Fidalgo y a Cándido Méndez a
seguir con este diálogo. Desde
Propone otra reforma laboral: "El año próximo no sería malo que
volviéramos otra vez a sentarnos y empezar a pensar en ver cómo podemos mejorar
el mercado de trabajo en campos como la siniestrabilidad
laboral, la plena incorporación de la mujer al trabajo, la formación de
empresarios y trabajadores y la consecución de contratos laborales más estables
y flexibles".
Al parecer, con desgana, los líderes sindicales han osado intentar acotar tal
despliegue de ultralibelarismo reaccionario. El
secretario general de CC.OO., José María Fidalgo, se ha atrevido a lanzar un aviso al nuevo
presidente de la patronal CEOE. El líder de CC.OO.
expresaba su esperanza en que los empresarios "hayan aprendido que el
diálogo es mejor que la confrontación". Según él, "el último periodo
de diálogo ha sido fructífero y espero que se haya tomado nota". Advirtió
que CC.OO. no permitirá que España se convierta en un
país de "puertas abiertas a la explotación" por la contratación de
inmigrantes.
Pero no es esta la única amenaza que se cierne sobre los trabajadores. Hace
unos meses, el presidente del Banco Central Europeo dijo que el Gobierno
español debe acometer más reformas estructurales si quiere aumentar la
productividad. La receta es la de siempre: aumentar la flexibilidad del mercado
laboral; mejorar el sistema educativo; impulsar el progreso tecnológico y la
innovación en las empresas. De todo eso, lo único que se intentará cumplir es
la mayor flexibilidad del mercado de trabajo.
Por último, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez,
advierte del elevado nivel de endeudamiento de las empresas españolas. Y, como
todos los liberales, aunque tengan un disfraz socialista, aconseja al Gobierno
una nueva "reforma laboral, con una mayor flexibilización del mercado de
trabajo, con paz social; mayores rebajas del impuesto sobre la renta y en
sociedades e, incluso, reanudar el proceso de privatizaciones parado en
2000".
Una vez más, ante el silencio de la cúpula de UGT, se produce la reacción de CC.OO., considerando "rechazables las declaraciones del
gobernador del Banco de España". "Las empresas españolas continúan
contando con la ventaja competitiva de los costes laborales a la hora de
competir con las empresas europeas, mientras los beneficios empresariales
pueden poner en riesgo el esfuerzo de los salarios en materia de
inflación".
Todo esto viene a adelantar los desafíos sindicales para el próximo otoño.
Esperemos que las organizaciones sindicales resistan la ofensiva reaccionaria
que nos espera. Sería lógico informar a los trabajadores, por si tuvieran que
reaccionar...