LAS MARCAS DEL OLVIDO

Diferentes gobiernos conceden, de unos años a esta parte, ayudas a quienes se vieron obligados a abandonar España tras ia Guerra Civil. Los niños de Rusia o los deportados a Mauthaussen entre ellos. En la recopilación de documentos juega un papel fundamental el Centro de Documentación de Cruz Roja Española.

Los niños de Rusia

Los conocidos como los niños de Rusia y los deportados a los campos de exterminio na/is tras la estampida que generó el fin del conflicto son dos de los episodios más dramáticos derivados directamente de lo acón tecido en la Guerra de 1930-39.

El primero hace referencia a las cuatro expediciones de evacuación que condujeron a más de 2.400 niños de toda España a Rusia, en un intento de alejarles de los horrores del conflicto. En menor medida, otros niños fueron acogidos en diferentes países de Europa y América 1 .atina. Aunque durante los años 50 algunos de estos niños fueron repa triados, otros tuvieron que permanecer en la Unión Soviética.

El segundo nos remite a los miles de españoles que, huyendo de las represalias del conflicto español, se vieron obligados a escapar a Francia. Cerca de 8.000 fueron captura dos por el gobierno francés de la ocupación na/i y deportados a los campos de exterminio de Mau thaussen y (íussen, en Austria, de los que muchos no regresaron.

HOY, casi setenta años después de tan trágicos acontecimientos, los gobiernos de España y Francia conceden ayudas a quienes sufrieron las vejaciones derivadas de estos y otros hechos relacionados directamente con ambos conflictos, así como a sus descendientes directos. En el caso de 'los niños de la Guerra', es el Gobierno español, y diversos autonómicos, el que desde 1993 viene desarrollando normativas concretas que permiten a las víctimas percibir ayudas compensatorias de diverso orden y cuantía.

En lo referente a las víctimas de la ocupación alemana en Francia es el gobierno galo el que asume la responsabilidad y ofrece indemnizaciones (27.440,82 euros por afectado) o rentas vitalicias (457,35 euros al mes de por vida y por persona). A ellas pueden acceder los descendientes directos de quienes fueron ejecutados o encontraron la muerte durante la deportación, siempre que contasen menos de 21 años en el momento de los acontecimientos.

Es aquí donde la labor exhaustiva del Centro de Documentación de CRF juega un papel fundamental. En muchos casos son las propias comunidades autónomas las que instan a las víctimas o a sus familiares a ponerse en contacto con dicho centro a fin de que les ayuden en sus pesquisas y en la recopilación de documentos de prueba (D.N.I, partida de nacimiento,...) que verifiquen la situación vivida en las fechas requeridas.

En otros son los mismos familiares los que por iniciativa propia se ponen en contacto con ellos. En ambas situaciones, el tesón de Rosario Gil y Carmen Flores, directora y técnica que sacan adelante este servicio, les lleva a rebuscar entre los miles de documentos que custodian. De esta forma responden a las solicitudes presentadas por los potenciales beneficiarios de dichas ayudas. Y no es tarea fácil porque el caos imperante en aquella época también afectó a la conservación y orden de documentos insustituibles hoy.

EXISTEN MUCHAS LAGUNAS

Existen muchas lagunas al respecto; muchas veces una foto o una cartilla de afiliación a CRE en esos años ya remotos se convierten en el hilo conductor que permite demostrar la vinculación directa o indirecta a los acontecimientos bélicos relatados. Y es que los requisitos para acceder a este tipo de ayudas son exigentes, por eso su recopilación y significado se convierten en ardua tarea para los solicitantes, la mayoría de ellos de edades muy avanzadas.

El asunto se complica si se pretende acceder a las indemnizaciones concedidas por el gobierno francés, pues es necesario entregar todos los papeles exigidos en el idioma del país vecino además de en español. A esta labor también aportan Rosario Gil y Carmen Flores su granito de arena e intentan resolver dudas y aclarar las cuestiones burocráticas que puedan surgir. "En lo que se refiere a los campos de Cussen y Mauthausen hemos gestionado ya 151 casos desde mayo de 2005", afirman satisfechas".

Texto: Susana Pardo

Fuente: Boletín Cruz Roja, Nš 990