Balance medioambiental de 2005 (I)
Wladimiro Rodríguez Brito
Hemos terminado el año 2005, un año bisiesto que, en la tradición popular, se ha asociado a grandes males y penurias. Aunque el año ha finalizado con la irrupción inesperada y violenta de una tormenta tropical que sembró la desolación y la destrucción con especial incidencia en la agricultura del sureste de Tenerife, el año, meteorológicamente no ha sido malo. Y ello se debe principalmente, a que ha sido un ejercicio rico en precipitaciones, gracias en parte a las también sorpresivas lluvias del 18 de agosto, que llegaron a alcanzar los 100 litros/m2. En definitiva, 2005 ha sido uno de los años más húmedos de la última décadas con sus correspondientes efectos beneficiosos sobre la flora de nuestra isla, en especial, en la repoblación. Más de 460 litros en la zona de repoblación de Arico y Fasnia, mientras en Aguamansa alcanzó los 760 litros/m2.
En incendios se podría resumir la campaña en dos líneas fundamentales: por un lado, ha aumentado el número de incendios, tema preocupante pero, por otro, ha disminuido la superficie afectada que apenas alcanza las 25 hectáreas, lo cual significa que nuestros equipos humanos han mejorado su capacidad de respuesta frente a estos eventos. Este hecho no nos debe hacer bajar la guardia, por lo que durante el año 2006 se pretende aumentar e intensificar la cualificación, la coordinación y el equipamiento del dispositivo contra incendios forestales.
Hemos comentado que ha sido un año meteorológicamente bueno para la reforestación de los montes de la isla. En ese sentido, hay que destacar que a la consolidación de las labores de reforestación del pino canario en el sur de Tenerife se ha añadido la recuperación de más de 100 hectáreas de Monteverde en el Valle de La Orotava.
Asimismo, también hemos detectado una creciente problemática relativa al uso público de los espacios forestales y naturales. Se trata de la irrupción de una cultura poco cívica en la naturaleza, vinculada al uso de vehículos todo-terreno en las pistas y, lo que es peor, fuera de ellas. En especial, los tristemente celebres quads, motos y vehículos todo-terrenos, que se empeñan en desarrollar "rallys" en el medio natural, con el consiguiente daño al mantenimiento de las pistas forestales, una infraestructura vital para la lucha contra incendios. Desde esta área se intentará controlar y perseguir cualquier conducta de esta índole que atente contra la conservación y el disfrute racional. Este tipo de conductas han acabado perjudicando al resto de colectivos amantes de la naturaleza (cazadores, agricultores, etc.) puesto que estamos procediendo al cierre de pistas especialmente sensibles.
En el plano de los residuos hemos de decir que este año ha sido histórico por varias razones: en primer lugar, se ha conseguido sellar el primer vertedero del Complejo Medioambiental de Arico, que ha acumulado los residuos urbanos de los últimos 18 años. No sólo se ha sellado e impermeabilizado este enorme volumen de residuos, cortando con ellos el tradicional mal olor de la zona, sino que también se han conectado hasta 85 pozos para extraer y reaprovechar el biogás resultante de la descomposición de la basura para producir electricidad. Pensemos en el avance que este hecho supone, extraer energía de los residuos. Además, la puesta en marcha de la Planta de clasificación de envases de Arico, lo que ha supuesto una concreción de nuestra apuesta por reforzar las tres "R": reducción, reciclado y reutilización de los residuos. Por último, no nos olvidemos del Plan Territorial de los Residuos de Tenerife, ahora en información pública, que sentará las bases fundamentales del futuro de los residuos en nuestra isla durante las próximas décadas. Se trata, en definitiva, de un momento clave en el que estamos intentando que colaboren y aporten la mayor parte de la población y colectivos de esta isla.
No me quiero olvidar de la inauguración del Refugio Canino de Valle Colino (La Laguna). Posiblemente el mejor centro de este tipo en toda Canarias y que viene a cubrir una de las lagunas más importantes que teníamos en la isla con relación al abandono de animales domésticos.
En definitiva, en Medio Ambiente como en tantas otras facetas de la vida hemos dado pasos importantes, pero queda aún mucho por hacer, continuar en esta labor es algo que debemos afrontar desde todos los estamentos de la sociedad, con esfuerzo e ilusión por legar a nuestros hijos una herencia medioambiental y paisajística rica y diversa.
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Consejero de Medio Ambiente del Cabildo Insular de Tenerife