Balances
Juan Manuel
García Ramos
Los finales y principios de año
contemplan valoraciones para todos los gustos y disgustos. Las hacemos cada uno
de nosotros, las hacen las empresas privadas y las instituciones públicas, con el
fin de saber un poco a qué atenernos o a qué atenerse con el devenir y el
porvenir.
Pero hay balances y balances, y quizá valga la pena que nos detengamos en los
verificados por los gobiernos de Rodríguez Zapatero y de Martín Menis.
En lo que se refiere al presidente del Ejecutivo central, he leído con mucha
atención el editorial del periódico El País, del sábado 30 de diciembre,
donde uno percibe sin esfuerzo un desafecto elocuente entre la línea de
pensamiento del diario madrileño y la gestión gubernativa socialista.
Estamos de acuerdo con el editorialista en que no sólo fueron
"genéricas" las afirmaciones del presidente Zapatero en relación a la
reforma territorial, a la política terrorista y a la política exterior, sino
que dejaron de manifiesto que esos tres ejes de la gestión socialista hacen
agua por todos lados.
Quizá lo más chocante de la reforma territorial sean los agravios comparativos
generados entre Cataluña y el resto de las comunidades del Estado tras la
aprobación del nuevo Estatuto desarrollado ahora por el Tripartito.
Escarmentado tras las negociaciones de la ley catalana, ya el Gobierno de
Zapatero se ha adelantado a declarar que no comprometerá con ningún otro texto
estatutario las obligaciones financieras que sí ha contraído con Cataluña en
los Presupuestos Generales del Estado a partir de este año de 2007 y hasta el
2014.
Cataluña será la única autonomía con partidas fijas en las cuentas de todos los
españoles -partidas este año elevadas a 3.195 millones de euros-, al margen de
las necesidades reales del resto de los territorios del Estado.
En cuanto a la política terrorista, fracaso como agorero del presidente del
Ejecutivo central al haber vaticinado en su comparecencia del 29 de diciembre
que "en un año estaremos mejor con ETA", pues a la misma hora de esa
cita con la prensa entraba en el aparcamiento de la terminal
de Barajas la furgoneta Renault Trafic con los
cientos de kilos de explosivos que generaron los daños que ya todos conocemos y
lamentamos, y que han dejado en evidencia la ingenuidad manifiesta del líder
del PSOE y del que se dice adalid del "diálogo de civilizaciones".
¿Si no consigue siquiera dialogar con un terrorismo local, cómo va a conseguir
hacerlo con el terrorismo internacional?
En lo tocante a la política exterior española, no sólo hay que colocar en el
debe del gobierno de Zapatero su resbalón en el apoyo de
Unas horas después de la rueda de prensa de Rodríguez Zapatero en
La reacción de ETA al proceso de negociación con el Gobierno del Estado es un
mazazo del que va a ser difícil recuperarse ante la ciudadanía. Como me comenta
hoy en conversación telefónica Lorenzo Olarte -que ha escrito dos artículos muy
lúcidos sobre las actuaciones de
En lo que se refiere al presidente del Gobierno de Canarias y a sus balances de
fin de año, tendríamos que insistir de nuevo en la timidez y falta de atractivo
de sus comparecencias a la hora de vender ante sus paisanos los logros
indudables de su Gabinete.
También es verdad que las buenas noticias no son casi nunca vistosas noticias y
que nos fijamos más en los fracasos que en los éxitos de gestión, pero nadie
podrá poner en duda que
En artículos anteriores hemos hablado de todo lo concerniente a la
renegociación del Régimen Económico y Fiscal en Bruselas y en particular
también nos hemos referido a la prórroga de la vigencia de
Es decir, hemos consolidado sectores estratégicos de nuestra economía,
instrumentos indispensables para encarar un futuro que no se nos prometía tan
feliz como nos ha deparado el ya extinguido 2006.
Hay una propensión general a solazarnos con nuestras desgracias y a ignorar las
dichas. En los balances anuales personales somos poco generosos con nuestras
aspiraciones cumplidas y el egoísmo nos lleva siempre mucho más allá de
nuestras propias posibilidades.
Cuando los gobiernos revisan sus actividades anuales también caen en la fácil
satisfacción y hasta en la autocomplacencia. En ocasiones -más raras- caen en
la torpeza de no transmitir sus conquistas.
No quiero decir con todo lo anterior que el gobierno de Zapatero haya fracasado
y el gobierno de Adán Martín haya salido más que airoso de su última etapa.
Sólo he pretendido contrastar sus tareas respectivas y sacar unas conclusiones
personales.
Hasta tanto el destino no nos separe de España, Canarias sigue dependiendo de
muchos de los objetivos políticos del Estado y en lo que se refiere a reformas
estatutarias y a relaciones exteriores, somos hoy más víctimas que
beneficiarios.
Mucho tendremos que trabajar en adelante para no volver al pelotón de los
torpes en cuanto a autogobierno se refiere y para no seguir soportando ante
nuestras costas el disparate de muertes y desapariciones de seres humanos de
los que ningún gobierno se responsabiliza: ni los gobiernos emisores de
emigrantes, ni el Gobierno receptor, en este caso España, con sus torpezas
diplomáticas y la falta de control de sus fronteras del sur.