La bandera de la miseria de Gran Canaria
Rumén Sosa
No es
casualidad que el pleito insular siempre haya sido un instrumento muy útil para
los intereses centralistas de Madrid y del caciquismo, como tampoco lo es que
este fenómeno político divisionista surgiera en Canarias concretamente en el
siglo XIX, cuando España perdió sus últimas colonias americanas y el tímido y a
la vez temido brote nacionalista canario hiciera aparición.
En efecto, el pleito es el clásico divide y vencerás para potenciar un insularismo artificial en nuestro país canario, con el
claro objetivo de evitar cualquier unidad isleña por intereses comunes que
pudiera favorecer la articulación de una conciencia nacional pragmática. En
otras palabras, el pleito insular supuso, ha supuesto y supondrá, el antídoto
ideal contra la conciencia nacional y social canaria, y esto lo ha aprovechado
muy bien el poder establecido en nuestra tierra hasta la actualidad.
Por eso es que no podemos extrañarnos porque un reconocido españolista de
derechas heredero directo de la vieja escuela como es José Manuel Soria, se nos
pretenda presentar como un gran defensor de Gran Canaria imponiendo un
estandarte faraónico insularista, guste o no guste, a
los ciudadanía de la isla. Recordemos que los grancanarios somos parte de un pueblo que sufre los mayores
índices de pobreza y deficiencias sanitarias de todo el estado. Gestionados
para más inri por un señor que gasta diez veces más
en propaganda personal que el mismo presidente del Gobierno autonómico,
rodeándose de lujos y pomposidad institucional. Bandera de la miseria, bandera
de la vergüenza… son sólo algunas de las denominaciones con que muchos
ciudadanos nombran a la bandera de Soria que será inaugurada este sábado 30 de
septiembre con el coste de nada más y nada menos que 360.000 euros (60 millones
de las antiguas pesetas).
Todo ello muestra sin pudor la característica insensibilidad social de la
derecha española ante miles de familias canarias que viven bajo el umbral de la
pobreza siendo víctimas de la marginación social. Un acto de cruel menosprecio
a la inmensa mayoría de los ciudadanos de Gran Canaria que sufren todo tipo de
déficit en infraestructuras sociales y equipamientos básicos. Por mucho que el
señor Soria pretenda cubrir la realidad social de la isla con ese telón de
humo, la mayoría de los ciudadanos sabemos que sólo puede representar a la
miseria social de Gran Canaria, así como al insularismo
más obsoleto y centralista.