“¿Qué significa esa bandera,
que os vais a independizar?”
Francisco
P. De Luka
Esa
fue la angustiosa pregunta que por teléfono hacían repetidamente desde

Todavía
recordamos, hace unos 15 años más o menos, la frustración y la rabia
contenida en el rostro de algunos dirigentes laguneros del PSOE cuando decenas
de banderas nacionales canarias ondeaban en
El
verde africano de las siete estrellas, que representa la naturaleza y el color
de la esperanza de nuestro continente y de las islas adyacentes, es lo que
fastidia en el fondo a los españoles y a los pro-españoles canarios,
sociolistos o no, que siguen practicando el “divide y vencerás” con el
insularismo desde Gran Canaria a Tenerife o viceversa, con la descarada
judicialización unilateral de la política en época electoral, aprovechando la
corrupción imperante. Y, de paso, eliminar a los nacionalistos de CC que,
entre otras cosas, han asumido la bandera nacional canaria. Ahora, el objetivo a
batir es Coalición Canaria ¿en el fondo, porque asumió la bandera de forma
oportunista?. Vaya usted a saber. Y nos preguntamos: si esto hacen con un
partido canario “moderado” ¿qué harían con un partido “radical” que
llegara al poder? ¿Aplicarían la tan cacareada “democracia” europea y bla,
bla, bla, o nos cortarían el cuello? La manifestación del 29-O, al margen del
carácter “racista y xenófobo” que, aparte de algunos otros, desde los
sectores españolistas se quiso utilizar como una clara cortina de humo, supuso
un punto de inflexión, un antes y un después. A Madrid llegaron los ecos de
los cientos de banderas tricolores enarboladas
por el pueblo canario llano que no entiende de política, en una
convocatoria organizada por colectivos nacionalistas próximos a CC y en la cual
se gritaba aquello de “fuera esa bandera, esto es Canarias”, cuando una
intrusa quiso penetrar en la multitudinaria manifa con la rojigualda :–
“Ostias, tú, eso es demasiado: ¿qué coño está pasando en las islas?”.
El
“problema” que se sigue planteando, y que sigue preocupando seriamente a
TODOS los partidos españoles, es que nuestro pueblo ha asumido la bandera, hoy,
a principios del siglo XXI, a pesar de todos los pesares y mal que les pese a
los sociolistos y demás cohortes isleñas. Si por ellos fuera, y no
constituyera un escándalo a nivel popular por la raigambre actual entre nuestra
gente, los socialistas declararían “ilegal” la bandera de las siete
estrellas verdes por “anticonstitucional”. No pudiendo hacerlo, por ser
demasiado descarado, toman diversos caminos indirectos: la pegatina de la
bandera en los automóviles de las islas sigue siendo algo “sospechoso”; la
bandera nacional que en su día colocó Dimas Martin en el Ayuntamiento de
Teguise resultó un “escándalo” a niveles del poder colonial, al margen de
las irregularidades jurídicas que no dudamos hubiera cometido el personaje. Es
decir, no se las perdonaron a él, un líder nacionalista
que arrastraba a las masas. Hace ya unos años, parece que no gustó
demasiado en muchos sectores isleños del PSOE la eliminación definitiva del
paso del Pendejo de la conquista por las calles de Santa Cruz ordenada por
Miguel Zerolo, a instancias de las valientes protestas del CNC, cosa que aún no
ha hecho Ana Oramas en Aguere, accediendo a restituir el paseo militar del
Pendejo por las calles laguneras, con el beneplácito de algún dirigente local
del PSOE que ratificó su acendrada españolidad.
Volviendo
a 1980, el sucesor de Manuel Bermejo, el socialista Rodriguez Doreste, en un
supremo alarde de patrioterismo le hizo un sonoro homenaje a la bandera española
en el Paseo Marítimo de Las Palmas de Gran Canaria, en señal de desagravio a
A
partir de esa fecha se comienza a producir el definitivo declive del
nacionalismo canario de masas, de izquierda, consecuente y anticolonial, que
coincidiría tiempo después con la aparición de la rueda de esteple del
colonialismo español en el Archipiélago, representado por las AIC y ATI, a
nivel de Tenerife. La aprobación de la normativa estatutaria de Canarias a
partir de 1982 establece el punto de partida y asegura la vinculación
institucional del Archipiélago con
El
PSOE es el mayor enemigo del nacionalismo canario, sin lugar a dudas. Dirigentes
de este partido español influyeron ante
el gobierno argelino en la definitiva clausura de
El
origen de
Muchos
piensan que la incorporación de estas tres organizaciones desvirtuó en cierta
medida el sentido anticolonial de la formación, por la infiltración de
elementos españolistas de izquierda. Por otra parte, la alianza del PCE (sus
restos son
Han
pasado 25 años, desde esa histórica época. Al margen de breves paréntesis
electorales totalmente frustrados, este cuarto de siglo no ha servido para
llegar al objetivo de la independencia nacional. El pueblo canario se ha ido
aburguesando por los cantos de sirena coloniales. Es hora ya de dejarse de
alternativas, sisepueden, sihayalternativas, nohayalternativas, verdes, azules,
uniones ciudadanas, etc., y los independentistas y los preindependentistas, que
los hay en cantidad aunque frustrados, silenciosos y cabreados, acometer de una
vez por todas una confluencia nacional de fuerzas independentistas y
progresistas canarias a través de