La batalla de Ajodar

Por Jose Almeida

Leyendo en algún libro sobre nuestra historia pasada se contaba que en la montaña o fortaleza de Ajodar se había librado una de las últimas batallas entre nuestros canarios antepasados y las fuerzas colonizadoras del imperio español. En dicho enfrentamiento, gracias a la astucia y al ingenio de los canarios, el ejército español tuvo una de sus derrotas más sangrantes: acabaron con doscientos ballesteros y con su jefe el capitán Mujica.

Se cuenta, también, que hasta el mismo Pedro de Vera hubiera muerto de no mediar el traidor Fernando Guanarteme, que prometiéndole un trato digno y un respeto por sus tradiciones y costumbres medió entre los españoles y los canarios alzados, convenciendo a éstos para que depusieran su actitud determinantemente belicosa hacia los invasores castellanos.

En estos últimos momentos de la cruenta invasión de la isla de Gran Canaria (Tamaran) también se cuenta que los canarios se habían agrupado alrededor de la princesa Masequera (Arminda) como representante del poder insular.

Según relata el historiador José de Viera y Clavijo en su obra "Historia de Canarias", los canarios se habían hecho fuertes en la fortaleza de Ajodar, una de las más inexpugnables del país, con la intención de defenderse hasta el último trance o precipitarse al mar.

Siguiendo con lo que nos relata Viera y Clavijo, la idea de Pedro de Vera era atacar por dos partes. Una la que dirigía Pedro de Vera y la otra Por Miguel de Mujica. La cuestión es que el tal Mujica decidió él sólo enfrentarse a los canarios que estaban resguardados en la fortaleza de Ajodar. Así lo hizo y empezó a trepar por el cerro con su cuerpo de ballesteros. Llegaron al primer repecho sin tener ninguna oposición.

Para Viera y Clavijo esta inacción de los canarios era "malicia" solapada. De esta forma, "apenas que observaron que los españoles proseguían ufanos empeñándose en la subida, salieron de sus parapetos en tropel y, dando gritos desaforados, echaron sobre ellos troncos y peñascos tan disformes, que los derrotaron e hicieron pedazos, sin poder subir ni retirarse. La carnicería fue tal que corría la sangre en arroyos por aquellas laderas. Miguel de Mujica y casi todos sus vizcaínos quedaron allí muertos, pudiendo creerse que ningún español hubiera salvado la vida, si Pedro de Vera, cuando tuvo noticia del desastre, no hubiese corrido a cubrirles la retirada con don Fernando de Guanarteme, a quien los canarios conservaban algún respeto".

La situación geográfica exacta de la montaña o fortaleza de Ajodar parece que no está lo suficientemente clara. Se cree que está entre los barrancos de Tasarte y Tasartico, e incluso ha sido identificada con la montaña de Horgazales (Artevirgo -La Aldea-). La fecha probable de tal suceso se sitúa en torno a 1483.

Con esta victoria de la resistencia canaria en Ajodar en contra del poder invasor, quiero tener siempre vivo en la memoria el recuerdo de nuestros antepasados más valerosos, más dignos, más ejemplares, que prefirieron morir luchando, que vivir como esclavos sometidos vilmente a la cruz y la espada, a la mentira y a la humillación, que como una sombra alargada y maligna ha llegado hasta nuestros días sin que los canarios y canarias hayan reaccionado a tamaña ofensa, a un indecible sometimiento, a una insoportable opresión.

Y entonces yo me pregunto como Secundino Delgado Rodríguez aquello de: "¿Quién que en las Afortunadas/ por su fortuna naciera/ viéndolas pobres, diezmadas/, de otro pueblo esclavizadas/ su libertad no quisiera?". Y un poderoso afán de odio mortal me embarga.