BENEDICTO XVI EN LOS MEDIOS

Domingo Riorda.

Al cubrir la designación de Benedicto XVI, los Medios de Comunicación Masiva (MCM) siguieron líneas que ofrecen una lectura predeterminada. Un hecho que debe tenerse en cuenta al analizar la realidad.

Un objetivo que permaneció desde el principio fue desconstruir la imagen de dureza de Ratzinger e intentar construir la de un Papa accesible y humano. Todos los días los MCM ofrecieron fotos, análisis y anécdotas dirigidas hacia ese fin. Dos fueron las fotos mas publicadas. Una la de B XVI saludando/bendiciendo desde el balcón, de frente, sonriendo La otra, también en el balcón, de perfil (o semi perfil), casi bonachón, y detrás la multitud en la Plaza. Se aflojan los rasgos de dureza del rostro y de las dificultades que tenía Ratzinger para relacionarse con la gente. La importancia dada a que el Papa bajó a la Plaza y "otra vez" estuvo en la Plaza, son las pequeñas cosas que refuerzan el objetivo de "humanizar" al Papa. Las anécdotas de cómo recibió su designación, los recuerdos de sus alumnos, el desmayo de su hermano, tanto en la elección de lo que se considera noticia como en la construcción del discurso de lectura, fueron hacia ese mismo propósito.

Se asoció el sufrimiento cuaresmal de JPII a la alegría resucitada de B XVI. Los momentos finales de JPII fueron promocionados, desde el Vaticano, como el sufrimiento del Vicario de Cristo a semejanza del de Cristo. La imagen cumbre fue JP II queriendo hablar sin poder hacerlo, desde el balcón. La puesta en escena coincidió con la cuaresma y Semana Santa, dos épocas utilizadas en la ICR (Iglesia Católica Romana) con indudable asociación al sufrimiento. B XVI surge en la época de la Resurrección y se lo presenta como Jefe de la Iglesia Triunfante. La repetición de que fue elegido rápidamente apunta a la coincidencia cardenalicia, se refuerza con que Ratzinger defendió esa Iglesia y ahora la conduce; que sufría con sus "No" por amor a la Iglesia ya que, según anécdotas, cuando joven y cuando profesor, tenia gestos democráticos, su dureza aparece como fidelidad donde evitó cismas y aseguró la unidad eclesiástica de la Iglesia Verdadera que ahora se planta frente al mundo, como factor religioso, Iglesia, sin asociación a reclamos de justicia e igualdad.

Los MCM remarcaron la posición de Ratzinger sobre el "relativismo moral" que ahora mantendrá B XVI. Si aceptamos de que la mayoría de los MCM tienden a ofrecer la imagen del mundo en peligro por la inestabilidad, por causa del terrorismo, la falta de principios, la juventud, la droga -no importa el motivo- el ataque al "relativismo" apela a que ahora hay un líder, religioso para mejor, que peleará para que se mantenga el orden. Si a esto se agrega el mensaje de Bush sobre la necesidad de catalogar blanco o negro, sin matices, el mensaje de esa mayoría de MCM no deja lugar a dudas. Viniendo desde un centro político-religioso tan importante como el Vaticano se predica hacia donde debe dirigirse el futuro de la sociedad internacional.

Se promociona la actitud dialoguista de B XVI y se esconde su punto de partida. Fundamentándose en su primera homilía, los MCM presentaron a B XVI proclive a la unidad de todos los cristianos y de conversar con otras religiones. La fórmula mas clara sobre este punto se encuentra cuando habla de la prioridad que le dará a la unidad cristiana. En la información de los MCM no se encuentra el punto de partida de B XVI, que había aclarado el Cardenal Ratzinger, la única y verdadera Iglesia Cristiana es la Iglesia Católica Romana Apostólica. El público lector, no avistado sobre ese punto, entiende que el nuevo Papa abre carriles por los cuales se puede transitar sobre ese punto y no ve las señales del único discurso porque los MCM lo esconden. El mismo criterio se emplea al mencionarse a B XVI como defensor de Europa y la paz, pro lo de Benedicto XV, sin expresar lo que B XVI piensa sobre Europa y la paz. También se esconde el iniciador de ese nombre, Benito, monástico, quien privilegiaba la obediencia en la que el cumplimiento de una orden era vital y no debía cuestionarse su contenido.

Las críticas a la designación de Ratzinger como Papa tuvieron poco espacio en la gran mayoría de los medios. Desde la construcción de la información estuvieron en el acápite de "otras opiniones". Tuvieron poca o ninguna influencia sobre el lector y la lectora, excepto para aquellos que ya estaban de acuerdo con esa posición. Fueron muy pocos los medios que se animaron a un crítica clara y contundente hacia B XVI. y, la mayoría de ellos, en el uso del papel, ya que la radio y la televisión no se plegaron a esa línea. Con este panorama la Internet resultó la fuente para informarse de esas posiciones.

Hay otros aspectos para analizar en la lectura de los medios al cubrir la designación de B XVI. Estas sirven para percibir que no se informa al azar. Detrás de ellas hay un aparato publicitario que puede estar en el Vaticano o en otro lugar o simplemente armarse por coincidencias ideológicas. El disentir sobre el "donde está" no invalida el dato sobre su existencia y que todos padecemos la influencia de los MCM.

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