San Benito y las
vacas
Wladimiro
Rodríguez Brito *
La romería de San
Benito cumple hoy 30 años desde el momento en que un grupo de jóvenes, del club
juvenil de San Benito, algunos ya ganaderos y todos defensores del campo,
unidos por la preocupación por los problemas sociales y agrarios, rescataron
una antigua tradición olvidada, incorporando el arrastre, con ello trataban de
salvar la pureza de la cabaña ganadera canaria en las tierras de Aguere. De esta
manera, se revitalizó la participación de los ganaderos en la citada efeméride
con sus animales y carretas. Ganadería moderna y el ancestral arrastre
recuperados por una sociedad de carácter urbano era algo impensable, y este
entusiasta grupo de amantes del mundo rural lo hizo posible hace tres décadas.
Es cierto que hasta la década de los cincuenta tenemos referencias de arrastres
en torno a la plaza del Cristo. Sin embargo, no fue hasta hace 30 años en que
se institucionalizó la participación activa de los ganaderos. No fue nada
fácil. La coyuntura era adversa, los productos lácteos y cárnicos locales
tenían que rivalizar con los importados (en sistema "dumping",
en numerosas ocasiones). A esto se añadía una nueva cultura de residencia
rural, con las consecuencias negativas de que se intentaba (y se conseguía en
muchas ocasiones) expulsar al ganadero alegando problemas de malos olores,
higiene o sanitarios, basado en un marco legal pensado desde la ciudad y
apoyado por la fuerza de los votos de los nuevos residentes.
Afortunadamente, en
este tiempo transcurrido han sucedido muchas cosas, algunas buenas, y por ello
hay que felicitar públicamente a Pedro Molina y al resto de asociados de AGATE
que han hecho posible el resurgir de la ganadería en Tenerife; de igual manera
hay que extender ese reconocimiento a buena parte de los responsables políticos
locales, tanto a los alcaldes democráticos como al actual presidente del
Cabildo Insular, don Ricardo Melchior, que tanto han luchado a lo largo de
estas últimas décadas por devolver a la ganadería el orgullo y la importancia
perdida. Se ha logrado restaurar un mayor respeto a los hombres y mujeres que
dedican su vida a ganarse la vida con esta actividad del sector primario. No es
ninguna casualidad que -hoy- en
Y desde aquí, desde
Aguere, los ganaderos han irradiado su ejemplo al resto de Canarias, de que es
posible aun hoy, en pleno siglo XXI, apostar por el mundo agrario y salir
adelante con dignidad. Es verdad que muchas veces en este espacio que me brinda
el periódico EL DÍA aprovechamos para denunciar los problemas y las
incertidumbres de agricultores y ganaderos de las islas, sin embargo no es
menos cierto que debemos reconocer los aciertos y los éxitos para luchar contra
el pesimismo y la fatalidad que pueden llegar a invadirnos algunas veces. Las
modernas queserías, la comercialización eficiente, la defensa y recuperación de
la "vaca basta", la promoción de las Sociedades de Arrastre (
Por todo esto -sin
ningún tipo de triunfalismos- y sin haber alcanzado aún las 52.000 vacas que
tuvo la isla en la década de los cincuenta, hay evidencias que incitan al
optimismo. Se vuelven a incorporar jóvenes al trabajo vinculado a la ganadería
que, más allá de participar de forma deportiva en los concursos de arrastre o
llevar romeros "urbanitas" por las calles de Aguere, supone la mejor
prueba de que este sector tiene futuro. Hay que decir bien alto que existen
muchos hombres y mujeres canarios que se sienten orgullosos de trabajar en el
campo, sin complejos de ningún tipo y con ilusión por el futuro. En ese
sentido, la popularidad creciente de las romerías ha favorecido una mejor
actitud hacia la ganadería, revalorizando su trabajo asociado al campo. Ya no
se siente inferioridad respecto a la mentalidad urbana que había desplazado a
la marginalidad a este tipo de actividades, incómodas para el nuevo modo de
vida moderno. Comenzamos a ver -de nuevo- cereales cultivados en numerosas
fincas, hasta hace muy poco cubiertas de matorrales, limpiándolas y librando al
fuego potencial de combustible para un incendio.
La romería de San
Benito es algo más que una referencia folclórica, religiosa y simbólica. Se
trata de un encuentro multitudinario que nos reconcilia con nuestros orígenes y
con la historia de este pueblo. Una reivindicación social que revaloriza el
campo y su cultura, aún en los genes de esta sociedad ya mayoritariamente
urbana, que dignifica a los campesinos y al mundo rural en su conjunto. Por
todo ello, muchos de nosotros encontramos sobradas razones para vestirnos de
"magos", hoy domingo, no sólo por lo que nos dicta el corazón, sino
también por lo que nos dice la cabeza. Tenemos la responsabilidad colectiva de
apoyar a un grupo de personas, de paisanos, que mantiene cultura, paisaje y
nuestra despensa (con productos frescos), con su trabajo y un ímprobo esfuerzo.
Hoy, día de la
romería de San Benito, en julio de 2007, no sólo celebramos una fiesta cargada
de tradición, sino también supone una siembra de esperanza por la recuperación
de la actividad agrícola-ganadera, en Tenerife y en Canarias, que tenemos que
apoyar desde la política y las administraciones con un marco legal que defienda
y proteja el suelo rústico de la voracidad de la urbanización. Una vez
expuestas las razones para la celebración de esta fiesta que es algo más que
una romería, no nos queda nada más que añadir excepto que ¡Viva San Benito!
* Consejero del Cabildo Insular de Tenerife