Blair y los civiles asesinados
Alexandro Saco
Según
Es alucinante la
decisión de enviar a Blair como mediador para la paz
en Medio Oriente. Síntoma del colonialismo mental y del desprecio de los
líderes occidentales por el mundo musulmán. Es imposible que uno de los
arquitectos de la invasión y de todas las consecuencias que ello trae sobre
Irak, Afganistán y Medio Oriente, pueda contribuir a una solución. Y Blair resulta siendo un caradura virreinal, dispuesto a
representar lo peor de la civilización occidental: esa idea de superioridad que
se hace palpable cuando un coche bomba frustrado pone en peligro al mundo y decenas de miles de musulmanes muertos
no significan nada.
No hay paz posible
sin una aclaración sobre la naturaleza del enfrentamiento. La confrontación que
se da en Medio Oriente hoy no es entre fundamentalistas y/o terroristas y los
liberadores occidentales aliados a los decentes moderados de cada país. La
confrontación se da entre un accionar colonial encabezado por EEUU y el Reino
Unido, y una respuesta desesperada de resistentes y de extremistas fanatizados.
La magnitud del poder militar que despliega la llamada coalición por sí mismo
es aberrante. Ese poder se horroriza de un coche bomba con unos cuantos kilos
de dinamita. La hipocresía occidental llega a extremos.
El fundamento
occidental de su avance civilizatorio está sostenido
en principios como el de la igualdad y el de la libertad. Hoy la llamada
coalición y personas como Blair no representan esos
valores. Los que de alguna manera nos consideramos occidentales vemos en esos
políticos una ambivalencia lacerante. Hablan de libertad para naciones
musulmanas, pero lo que hacen es desangrarlas, se quejan del terrorismo y del
fanatismo, pero sus corbatas y salones no pueden esconder con su pretendida
sofisticación de qué lado se halla el desprecio al otro. Blair
es ilegitimo para hablar de paz.
Hagamos el esfuerzo
por comprender a aquellos que observan desde hace años cómo sus naciones son
destruidas, como siempre habrá un Petain musulmán
para pretender legitimar las invasiones. Esos ataques de la resistencia en Irak
o Afganistán, que tan tremendos se presentan en los medios de comunicación, son
un rasguño frente a la sordidez con la que las tropas invasoras actúan. Cuatro
millones de refugiados que huyen de Irak y casi un millón de muertos producto
de la invasión, son datos tangibles para categorizar a los invasores.
Observemos el mapa del mundo, veamos lo alejado que se encuentran los
territorios invadidos de los Estados que se sienten en peligro. Estamos frente
a una secuencia de la colonización Occidental del mundo, que hoy se sigue
pretendiendo legitimar apoyada en varios factores.
No nos sorprendamos
entonces de que grupos islamistas puedan atacar países que mantienen tropas y
diariamente asesinan en Medio Oriente. Vayamos aclarando los términos en los
que este enfrentamiento se viene desarrollando. Los ejércitos más poderosos del
planeta, aniquilando todo foco de resistencia a sus planes coloniales,
asesinando día a día a civiles inocentes, encontrando algún político musulmán
incauto que crea que por usar corbata conseguirá algo para su nación. La opción
de la resistencia en los países invadidos de Medio Oriente es legítima. Los
terrorismos se entrecruzan. Cien civiles aniquilados por aviones también
ingleses en una semana en Afganistán: silencio. Un carro bomba rompe unas
instalaciones en un aeropuerto británico: horror. Imposible seguir ese coro.
1 7 2007