Blair y las similitudes UE-Canarias
MANUEL IGLESIAS
Se le pueden hacer las críticas que se considere conveniente en muchos asuntos puntuales, pero el discurso del próximo presidente de turno de la Unión Europea, Tony Blair, en el Parlamento Europeo, fue excelente y aportó una nueva visión de los planteamientos sobre lo que necesita la UE y los caminos que deberíamos emprender.
Blair puso en cuestión continuar indefinidamente con una Europa basada en términos económicos y sociales de mediados del siglo XX, para proponer otras vías más acordes a una meta que se abra al siglo XXI. Se mostró partidario de abrir nuevas sendas de reforma del presupuesto, para hacerlo más coherente con las necesidades actuales -incluida la Política Agrícola Común (PAC)- y dotar de más recursos a la educación, la investigación y a las pequeñas y medianas empresas.
El dirigente británico reflexionó sobre el hecho de que actualmente EE.UU. es la única superpotencia mundial, la India ha superado a la UE en numerosos campos y va a quintuplicar su sector biotecnológico y otra potencia económica emergente, China, va a hacer grandes inversiones en I+D (inversión y desarrollo), y sin embargo, dijo "sólo dos de las 20 mejores universidades del mundo son europeas", apuntó Blair al defender "un modelo social, pero operativo y que funcione", como alternativa a un sistema de sobredimensionar el sector público y una política sólo de subsidios. Y se pregunta si el perfil de un presupuesto moderno para Europa es uno que dentro de 10 años todavía "gaste el 40% de sus recursos en la PAC".
Si tienen oportunidad escuchen -o lean- el discurso de Tony Blair, porque muchos de sus planteamientos de la política internacional, pueden aplicarse a nuestras Islas. En algunas de sus partes más importantes, bastaría cambiar lo que se dice como Unión Europea, sustituyéndolo por Canarias, para estimar que las recetas también valen para el Archipiélago y que se deben buscar unas metas y aprovechar unas oportunidades, sin quedarse sólo en los modelos del pasado.
Eso no es fácil, ni en Europa, ni en Canarias, porque existe una resistencia tenaz al cambio y una tendencia a combatirlo cuando este se produce. Baste como ejemplo el mundo del comercio insular, cuya dirección en gran parte sigue sin aceptar la realidad de las grandes superficies comerciales y que estas llegaron aquí para quedarse, como ha ocurrido en todo el mundo, y lo único que proponen es que los subvencionen a ellos y que la competencia desaparezca, algo así como reivindicando el modelo comercial de Valverde de El Hierro frente al de Nueva York.
Se agarran al pasado y exigen que así sea el futuro, en lugar de reaccionar para competir, y sin preguntarse qué parte de la crisis reside en los otros y cuanto en ellos o, por poner un caso, en desorbitados arrendamientos que algunos cobran por los locales en el centro de las grandes ciudades (desorbitados en relación a que si se dice que el negocio ya no es el mismo, parece contradictorio que los alquileres sigan altos … y vaya a preguntar lo que se pide por un traspaso) y que lastran el futuro económico de cualquier iniciativa.
Seis meses, que es lo que dura el mandato, no da para mucho, pero Blair ha despertado algunas esperanzas y bastante atención. El primer ministro británico anunció que durante su etapa va a elaborar un informe sobre las reformas que a su entender necesita la Unión para salir de la crisis en la que está inmersa, y que podrían ponerse en práctica alrededor de 2010 para no tener que esperar al final del próximo marco financiero. Sin duda alguna será un documento de interés, pero no sólo para la UE, sino para analizar lo que de ese modelo teórico deberíamos también considerar los canarios para nosotros mismos.
Fuente:
diariodevisos.com