El Borgia canario

Sergio Fdez-Montañés

Dicen que en una sociedad moderna y democrática la cultura de los pactos y el consenso son las claves para alcanzar una estabilidad política que redunde en el beneficio de los ciudadanos. Dicen también que los buenos políticos son aquellos que anteponen el bien común al particular o al de su partido. Visto lo visto en estos últimos días, parece que en que nuestra tierra no hemos alcanzado el nivel de modernidad democrática que sitúe entre las sociedades más avanzadas en estos aspectos. Y es que la historia de traiciones, de puñaladas traperas y demás lecciones del gran maestro Maquiavelo han vuelto a aparecer en la vida pública. Según los rumores de la corte, todo apunta a que detrás de todas estas acciones estaría nuestro particular Borgia, un individuo que, desde que desempeña cargos de alguna relevancia, se ha empeñado en escalar puestos de poder dejando a su paso un reguero de "cadáveres políticos", sin tener en cuenta la afiliación política o personal de los mismos.

A este personaje, que empezó en la política como seguidor de las enseñanzas de Karl Marx, lo debieron de engañar en la biblioteca y, en vez de "El Capital", le dieron "El Príncipe" de Maquiavelo, porque de sus acciones se deduce una gran sabiduría para las estrategias palaciegas y muy pocas para asegurar el bienestar del pueblo al que representa. Desde su actual puesto de responsabilidad, debería haber usado toda su inteligencia, la cual se le presupone, para evitar, por ejemplo, que los canarios seamos los que más pagamos por la cesta de la compra, aunque tengamos los salarios por debajo de la media nacional, o que tuviéramos más recursos para nuestra sanidad, educación, etc. Pero no, él gasta toda su energía en intrigas, pactos secretos y trampas para poder acrecentar su poder, al más puro estilo de los Borgia. Para descubrir sus verdaderas intenciones y saber hasta dónde quiere llegar sólo hay que seguir su trayectoria y comprobar cómo ha dejado de lado ideologías o principios que pudieran frenar sus ambiciones personales.

Para los que aún siguen con él les cito a Maquiavelo: "El que no detecta los males cuando nacen no es verdaderamente prudente".

*Jefe de sección de EL DÍA

** Publicado en el periódico El Día, 26-05-2005