La borrachera Boricua
P. Luis Barrios
La cultura política puertorriqueña en general y la resistencia subversiva descolonizadora en particular están en las postrimerías de celebrar este 23 de septiembre el 136 aniversario de la heroicidad patriótica del Grito de Lares (año 1868).
Este fue uno de esos días que el pueblo puertorriqueño se levantó en armas contra el colonialismo de España, buscando su independencia y diciendo, ¡basta ya, coño!
Mientras tanto, Puerto Rico a partir del 25 de julio de 1898, luego de una invasión militar por parte de Estados Unidos nos sacó del yugo colonial de España y nos convirtió en su colonia más importante. O sea, que ahora somos una colonia de Estados Unidos, los/as Puertorriqueños/as no tenemos la ciudadanía puertorriqueña sino se nos impuso la estadounidense, estamos obligados/as a servir en el ejercito de Estados Unidos, Washington controla nuestra economía y política, tenemos la mitad de la población viviendo en Estados Unidos (más o menos unos 3.5 millones) y para el colmo las elecciones solo se reparten entre dos partidos coloniales, uno que promueve la anexión permanente o sea la estadidad (Partido Nuevo Progresistas) y el otro promueve una asociación desigual que se caracteriza por opresión y exclusión (Partido Popular Democrático).
De frente al fenómeno patriótico del Grito de Lares como un movimiento descolonizador e independentista está la borrachera de los huracanes políticos, las tormentas de corrupción, las vaguadas coloniales, vendavales anexionistas e inclemencias eleccionarias. El Dr. Ramón Emeterio Betances, uno de los padres de la patria Puertorriqueña -que no se nos olvide que también la patria tiene madres y aquí les menciono dos: Lola Rodríguez de Tió y Blanca Canales- nos invita a reflexionar arduamente sobre este asunto de la descolonización e independencia para Puerto Rico, pero muy en particular dentro del contexto de la borrachera colonialista Boricua.
Concerniente a esta borrachera política Betances nos dice lo siguiente: "Puerto Rico está en una borrachera completa. Allí están borrachos/as con las reformas que no les han dado. Se han embriagado por el olfato. Es el espectáculo más raro y triste el de todo un pueblo -chicos y grandes- celebrando las libertades que cree tener y que no tienen..." ¿Cómo diablos puede una persona borracha celebrar lo que no tiene? O puesto de otro modo, ¿como puede un país dentro de su borrachera política celebrar lo que no es y lo que no tiene? Este es el caso de Puerto Rico, quienes por ejemplo el 4 de julio celebramos con mucho orgullo la independencia de Estados Unidos. Independencia que nunca llegó con sus libertades ni a las comunidades originarias o indígenas ni mucho menos a las comunidades negras. Y a esto hay que sumarle las comunidades Latinas las cuales siguen siendo oprimidas y excluidas por los demonios del racismo, clasismo y la xenofobia. De hecho, el fundador y propulsor máximo de la estadidad para Puerto Rico- el Dr. José Celso Barbosa- un puertorriqueño negro- tenía muy poco conocimiento de la realidad de las comunidades negras en Estados Unidos y como se les estaba violando sus derechos humanos y civiles. En su borrachera política me recuerda a mi abuela Doña Bárbara quien solía decirme que el borracho pierde la vergüenza. ¿Será esto cierto?
Lo que si yo tengo claro y esto por experiencia de vivir con mi propia familia quienes no beben sino mas bien se tragan el ron, el/la borracho/a es impertinente y se pone necio/a. En esa experiencia familiar pude darme cuenta que la borrachera puede ser un escape psicológico en donde nos desconectamos de la realidad que estamos viviendo, sobre todo si es dolorosa. De aquí quienes dicen que beben para olvidar.
Ahora bien, lo que me alienta y levanta mis esperanzas es que después de la borrachera viene la resaca, la cual casi siempre viene acompañada de la reflexión y el arrepentimiento. Es en esta fase que sigo esperando el despertar patriótico de mi patria y su movilización hacia la descolonización e independencia.
Viva Puerto Rico libre, en el contexto de la paz con justicia.
P. Luis Barrios
Iglesia San Romero de Las Américas
New York, New York
16 de septiembre de 2004