Bush y Aznar, mentirosos compulsivos

Justo Fernández Rodríguez

Bush y sus cómplices, Aznar y Blair, han rivalizado en manipulaciones, mentiras y engaños, para convencer a los ciudadanos de la urgencia de invadir Irak y masacrar decenas de miles de ciudadanos inocentes, aunque no tuvieran el amparo legal de las Naciones Unidas. El tiempo ha confirmado que Irak no tenía armas de destrucción masiva; ni apoyaba el terrorismo islamista y, mucho menos, el dictador Husein, era "una amenaza inminente para el mundo".

En los últimos días, The Associated Press difundió un vídeo que mostraba los extremos de incompetencia e irresponsabilidad a los que puede llegar George W. Bush, presidente de los EE.UU. El vídeo, grabado el 29 de agosto, un día antes de la tragedia, revela que expertos federales, advirtieron en términos dramáticos que el huracán ’Katrina’ podría destruir los diques de contención y poner en riesgo la vida de miles de ciudadanos de Nueva Orleans. Asimismo, alertaron sobre los riesgos ciertos que correrían las personas refugiadas en el complejo deportivo ’Superdome’, de Nueva Orleans, advirtiendo de que la tormenta podría rebasar los esfuerzos de los equipos de rescate enviados a la zona. El presidente, sin hacer ni una pregunta, hizo caso omiso de las advertencias del director del Centro Nacional de Huracanes y se limitó a afirmar: "Estamos debidamente preparados, no sólo para ayudarles durante la tormenta, sino después de ella".

La advertencia de los expertos se confirmó, sin que se adoptaran las medidas preventivas. El ’Katrina’, ocasionó más de 1.300 víctimas mortales, 2.000 desaparecidos y casi dos millones de personas han perdido su hogar. La incapacidad e incompetencia del Gobierno Bush hizo parecer a la primera potencia económica, industrial y tecnológica del mundo, como un país tercermundista.

La insensibilidad, imprevisión e incompetencia mostradas por Bush fue sustituida por un nuevo intento de engañar a los ciudadanos estadounidenses. Con su conocido desparpajo y cinismo, recurrió una vez más a la mentira, manifestando: "No creo que nadie pudiera anticipar la rotura de los diques".

La Convención del PP, una especie de Pasarela Cibeles política, donde desfilaron todos sus dirigentes, al parecer, afectados por una deriva antidemocrática preocupante y una fuerte anorexia ideológica de futuro, rivalizaron en las críticas descalificaciones e insultos a Rodríguez Zapatero. La nostalgia del pasado llevó a Manuel Fraga a mostrar la comprensión del PP -nadie lo contradijo- con los "bienintencionados" propósitos de Tejero y demás golpistas del 23-F. La Convención, con toda su parafernalia propagandística, concluyó con un listado de preocupaciones sociales genéricas, ausentes durante sus ocho años de Gobierno, y una oferta de diálogo, con trampa. El único discurso que pedía un cambio en la actual política de confrontación, protagonizado por Ruiz-Gallardón, apenas consiguió algún aplauso y ni un solo apoyo del resto de los oradores.

Rajoy dejó pasar la ocasión de intentar dar un giro a la política de insulto, confrontación y pancarta, tan denostada por los dirigentes del PP durante las movilizaciones contra la agresión ilegal a Irak. Probablemente, aunque lo hubiera deseado, lo que no creo, no se hubiera atrevido, después de ser testigo de los discursos de Aznar, Zaplana, Acebes, Mayor Oreja o Esperanza Aguirre. Continúa en libertad vigilada.

Mención aparte merece la esperada intervención de José María Aznar. Como lo denomina el columnista Jesús Cacho, el ’líder neocon’ no defraudó a sus seguidores. Sin el menor respeto por la verdad, utilizando una memoria selectiva, afeó a Rodríguez Zapatero no hablar "nunca de derrotar a los terroristas", sino "de terminar con la violencia", "arrodillándose" ante las exigencias de la banda terrorista. Rompiendo todos los topes de cinismo a los que puede llegar un político, afirmó que cuando en 1998 sus enviados se entrevistaron con los dirigentes etarras, según expresión propia, con el Movimiento de Liberación Nacional Vasco -nadie había denominado así a un grupo de asesinos-, "nunca hubo negociación y menos de carácter político". ¿Hacía falta mandar a tres enviados especiales para preguntar si estaban dispuestos a rendirse? Ni una palabra sobre su disposición a "flexibilizar la política penitenciaria".

Un año antes, uno de los negociadores enviados por Aznar, Martí Fluxá, secretario de Estado de Seguridad, manifestaba que en un eventual proceso de paz "no podrá haber nunca vencedores ni vencidos", lo que ahora critican cuando quien lo dice es María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta del Gobierno. El propio Aznar desafió a que se utilizaran las hemerotecas para justificar sus palabras. Sólo una pequeña muestra:

3-3-98. Aznar: "Si los terroristas deciden dejar las armas, sabré ser generoso".

4-5-98 Aznar: "Merecería la pena el esfuerzo de la generosidad sin con ello conseguimos la paz".

4-11-98.-Rueda de prensa, en La Moncloa, con Yasser Arafat. Aznar.Ante la declaración de tregua de ETA, confirma la autorización de establecer contactos con el Movimiento de Liberación Nacional Vasco -así calificó a la banda de asesinos etarras: "Estoy dispuesto a tomar todas la iniciativas que fuesen necesarias, si pudieran darse pasos positivos para un proceso definitivo de paz". Esa declaración fue ratificada por el portavoz del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana. Una semana después, Josep Piqué, portavoz del Gobierno, dijo que las conversaciones serían de "paz por presos", aludiendo, expresamente, al punto 10 del Pacto de Ajuria Enea.

Editorial de El Mundo (4-11-98): "Otro valiente paso de Aznar hacia la paz".

12-11-98 Mariano Rajoy: "Los contactos (con ETA) los llevaremos directamente y sin intermediarios".

El 18 de diciembre, el ministro del Interior decidió el traslado a la Península de los presos de ETA que cumplían condena en Canarias(21), Baleares(3), Ceuta(3) y Melilla (3).

El 12 de enero de 1999, Aznar se quejaba de que "ETA aún no haya designado interlocutores". Lo decía al día siguiente de que los terroristas exigieran el pago del "impuesto revolucionario" a 40 empresarios del País Vasco. Días después, el 17, anunció la intencion del Gobierno de dialogar con ETA.

Una delegación de Aznar -Javier Zarzalejos, Martí Fluxá y Pedro Arriola- se reunieron con una delegación de Batasuna, en la que figuraba Arnaldo Otegui.

Entre 1998 y 1999, cambiando la política penitenciaria, 158 presos etarras fueron trasladados a prisiones cercanas a sus hogares, incluído el Pais Vasco. Se produjeron 311 excarcelaciones de etarras. Entre ellos, 64 corresponden a terroristas condenados por asesinatos múltiples a penas superiores a veinte años.

Pese al ocultismo, en busca de protagonizar un gran triunfo político, que rodeó las negociaciones del Gobierno de Aznar con ETA, tuvieron el apoyo tácito de todos los grupos parlamentarios y el PSOE se abstuvo de utilizar el terrorismo como arma de confrontación política. Sin embargo, los mismos dirigentes del PP, que defendieron el "diálogo", la "negociación" y la "generosidad", con la banda terrorista, ahora, utilizan todas sus armas politicas, mediáticas y su capacidad para la mentira, el insulto y la amenaza, para impedir que el Gobierno actual pueda intentar conseguir lo que ellos no pudieron.

Ayer se cumplió el segundo aniversario del atentado de Madrid (11-M). También sin el mínimo respeto hacia las víctimas, el PP mintió intentando hacernos creer que había sido cometido por la banda terrorista ETA, cuando sabían que sus autores eran miembros de Al Qaeda. Esa mentira, solo tenia un objetivo, engañar a los españoles y sacar rédito electoral, en las elecciones generales, que se celebrarían unos días después.