EL CAMBIO CLIMÁTICO EN CANARIAS

 

Por Miguel Leal Cruz

 

 

El cambio climático parece inminente y a flor de piel (y nunca mejor dicho) para este Archipiélago en el corto y medio plazo temporal.

 

La vega lagunera era una selva de laurisilva a la llegada de los conquistadores de Fernández de Lugo (y huestes…), con su lago propio. Sin embargo, la laguna (o pequeño lago) permanecía cubierta de aguas hasta en los meses de verano. Estaba situada en las proximidades de lo que hoy es el campo de La Manzanilla y apenas a cien metros de la Iglesia de la Concepción, y de la que hacían uso los vecinos como abrevadero para toda clase de ganados: vacas, caballos, mulos y hasta gallinas y cochinos (sic). Era visitada por toda clase de aves silvestres (y asilvestradas) pero rodeada de molestos mosquitos entre cañaverales y otras plantas putrefactas. Esta gran charca de uso vecinal sería la que en definitiva daría nombre a la ciudad hoy Patrimonio de la Humanidad y una joya para vivir.

 

Esta cultural población siempre fue húmeda y lluviosa, así corroborado por ilustres visitantes: George Glass en su “Descripción…” o el propio Unamuno personalmente, que extrañaban los excesivos arbustos que adornaban los tejados de las grises casas… Hoy llueve a destiempo y se pasa de un calor excesivo a bajadas de temperatura anormales para ciertas fechas ya primaverales.

 

¿Qué ocurre? Otro ciclo climático se inicia. Hace dos mil años en Fuerteventura había ríos de agua continua, Río Palmas, y abundante vegetación en los valles que hoy son áridos barrancos. Según Verteaux (Ed. Siglo XXI, África) lo que parece cierto es que en el Sahara fluían ríos, hoy secos, con aguas vivas, no necesitando suponer un cambio importante en la pluviometría para comprender que en lo que hoy es un desierto vivieron desde milenios, cocodrilos, elefantes, jirafas, avestruces, fieras depredadoras que han desaparecido hoy... y el hombre, añadiéndose como elemento geográfico suficientemente probatorio que "en Ualata (Sahara) quince pozos artesianos del siglo pasado, sólo dos dan agua". Las lagunas de Tombuctú, relativamente próximas a nuestras islas, han descendido varios metros en su desnivel, al igual que el lago Chad antiguo y enorme mar interior africano, es ahora un reducido lago.

 

Uno de los desiertos más áridos de hoy, el Teneré, sito en Mauritania, apenas a 300 kms. de Jandía, es el fondo de un antiguo mar interior de gran tamaño que fue muy rico en pesca. Sus orillas estaban habitadas por pueblos de pescadores cuyos instrumentos de piedra y hueso se hallan fácilmente en la superficie arenosa: arpones, puntas, raederas, ganchos, anzuelos etc. Hace unos 3.5000 años se vivía y se pescaba en el Teneré. Por tanto es necesario admitir que el desierto del Sahara fue habitado y en mayor proporción que las hoy zonas templadas, hasta periodos del paleolítico y comienzos del neolítico (auténtico).

 

Pero hace sólo cincuenta años los alumnos de primaria (en la siempre leal y coherente Isla Verde) pintaban el sol con un lápiz amarillo, el sol era amarillo, hoy blanco ¿..?. El mar azul, ahora es cenizo. Los brezales de laurislva llegaban hasta Las Breñas. Sin embargo, los pinos jóvenes hoy invaden las proximidades de las localidades de Tajuya, Las Manchas-Jedey, Barranco de Tamanca, entre otras zonas (por cierto recuperando un paisaje ahora inimaginable) Pero esto tiene otra explicación. Nuestros ancestros hasta hace relativamente poco utilizaban la madera de pino como combustible doméstico o como armazón de casas y corrales. Ahora no.

 

¿Qué tendrá lugar en nuestras no tan afortunadas islas? Ahora menos a nuestro entender. En un estudio realizado por la ULPGC, hace poco, se estableció que las mareas de algas, formadas por primera vez en aguas de Gran Canaria y Tenerife, se originaron por  combinaciones climáticas inusuales hasta la fecha. Según el profesor Antonio Ramos, se llegaron a dar en el mar temperaturas de 29,5 grados “tres por encima de la máxima temperatura registrada en los últimos 15 años”. Según los responsables del estudio este tipo de afloramiento puede convertirse en recurrente en el Archipiélago si las temperaturas continúan siendo tan elevadas. Y se añade además que podrían reproducirse “otras bacterias más tóxicas que presentarían un riesgo para la salud humana”. Se trata de una manifestación espectacular del cambio climático, del que nadie duda por la sumatoria de todo lo expuesto.