Camino Chasna
Agapito de Cruz Franco
Hubo una vez en Tenerife un camino por
el que fluía toda la vida. Aún hoy se escucha el eco de los caminantes, e incluso
suele verse en los atardeceres o al romper el alba, a los antiguos guanches
pasar. Arteria fundamental en las comunicaciones, isleños del Sur y del Norte
dejaron en él sueños, tragedias y amores. Para ellos, un cantero, unas bestias
y la “dulce, fresca, inolvidable sombra de un almendro”, constituían su mundo.
Los niños de ese mundo perdido, gritaban en calles de verdad, corrían sorteando
barrancos sin urbanizar, o se mojaban en las tarjeas
hechas con bloques de canto, en lugar de jugar a la play, enchufarse al MP3 o colgarse del móvil en los actuales vertederos
urbanos del éxtasis. El tiempo tenía
la medida de la naturaleza y los hombres y mujeres de entonces se enamoraban
una sola vez. Se vivía sin prisas y sin coches. Sin contratos basura ni tranvías.
Su patria era “una senda y una choza”. Y no necesitaron nunca anillos
insulares. Resonaba todavía en sus oídos el viejo “agoñe yacorom yñatzahaña chacoyamet (Juro por
el hueso de aquél que me hizo grande)”y que recitaban los menceyes al calor seco de los eriales del Sur o con el frío
verde húmedo del Norte.
El Camino del Sur nacía en La Orotava. Subía
entre pinares. Las cruces de tea marcaban las encrucijadas. Atravesaba las
cumbres y recibía en las siete cañadas los siete caminos del sureste. Entre la bruma,
se deslizaba hacia Granadilla por Vilaflor, hasta perderse en el sur.
Cuenta Eulalia Espínola
Dorta en su libro “Memorias del Barrio de la Cruz de Tea”, enclave sureño
de Granadilla surgido en el trasiego centenario del Camino Chasna, que “el
antiguo Camino real sigue existiendo, testigo mudo de un tiempo en el que éste
tenía otro ritmo y la vida otro valor”. El Ayuntamiento de Granadilla ha
dicho que “se encuentra en muy mal estado,
con la caída de paredes, deterioro del empedrado y lo peor, el olvido”, contrastando
con “la ilusión con que los
mayores hablan de él al recordar que antiguamente, era la única forma de entrar en contacto”. La
gente -sigue diciendo Lala- “vivía del intercambio. Del norte llegaban papas bonitas, negras,
meloneras, azucenas, castañas, chochos, cochinos,
zapatos, bestias… y se establecía un mercado de trueque con lo que subía del Sur: papas blancas, rosadas, marcelas, lilas, rafaelas,
palmeras, borralla, higos porreta, miel, vino de
mora, cochinilla, cereales, chícharos, lentejas, queso de cabra…”.
Apellidos como Regalado, Vera, Ruiz, Espínola, Casañas, Martín, etc. unieron poblaciones como
Las Llanadas de Los Realejos, Garachico, Benijos, Pinolere, La Orotava, San Juan de la Rambla, Cruz de Tea,
Granadilla, Arona, Vilaflor, San Miguel … pasando
luego a Brasil , Venezuela o Cuba, transformado ya el Camino Chasna en esa barquilla de dos proas que escribiera Pedro Lezcano.
Hasta “Ntra. Sra. del Buen Viaje” de Icod el Alto, apareció un día en el caserío de la Cruz de Tea de Don Francisco
García Feo, sobrino de Don Casiano de La Orotava, dando nombre a la ermita del barrio más
alto de Granadilla.
Es urgente rescatar el Camino Chasna, para unas generaciones que hunden sus raíces en
mundos virtuales y que desconocen el porqué de unas piedras viejas con miles de
huellas sobre la tierra que les vio nacer o vivir.
Apoyada por el Ayuntamiento de La Orotava, la asociación de
arte y patrimonio “Adarpa”,
ha llevado a cabo un estudio y mantiene una exposición sobre esta ancestral
senda. Desde hace años, el grupo ecologista TEA expuso la idea de unir ambas
vertientes con una excursión anual que siguiera el camino originario para
sensibilizar a las Instituciones. El Grupo Montañero de Tenerife ya ha hecho
algo al respecto. Ana Rosa García, en la Villa, dice que las APAS deberían sumarse a la
iniciativa. Una reunión en la cumbre
de las concejalías de Educación y Cultura de los Ayuntamientos de La Orotava, Vilaflor y
Granadilla sería bienvenida. Y más, cuando el C.P.
“Camino Chasna”, será reconvertido en Albergue y
Centro Sociocultural, y podría ser sede de una Fundación que recuperara para
siempre esta historia hecha de piedra, recuerdos y profundos olvidos.