Caminos y senderos de Tenerife:
un compromiso necesario
Wladimiro Rodríguez Brito *
L
os caminos de Tenerife, las antiguas arterias de comunicación de nuestro territorio durante casi cinco siglos, han vivido un deterioro y olvido importante hasta fechas recientes. Dejaron de ser necesarios para la comunicación entre los pueblos y los vecinos cambiaron el paso sobre los empedrados, por el tránsito por el asfalto y el cemento. Lo que mata un camino realmente es el olvido, la geografía recupera paulatinamente la antigua morfología, derriba los muros, la vegetación recubre y oculta el trazado y, con los años, sólo la memoria de los ancianos es capaz de recordar que por allí caminaron y pasaron hombres y mujeres canarios durante incontables generaciones.Hoy, en pleno siglo XXI, los senderos vuelven a recuperar su protagonismo perdido, aunque ya no tienen la funcionalidad económica y de comunicación de antaño. Son otras las razones que justifican sobradamente la importancia creciente que cobran en nuestra sociedad, además de los ya mencionados valores patrimoniales: por su beneficio en la salud de las personas, no sólo en el plano físico sino también en el mental; por el reencuentro con la naturaleza que supone, en definitiva, una reconciliación con nuestros orígenes, con nuestra cultura y con nuestra tierra.
En ese sentido, existe un colectivo de hombres y mujeres que practica con asiduidad esta cultura del ocio vinculada a la defensa, conservación y conocimiento de la naturaleza: la Federación Canaria de Montañismo, que agrupa las inquietudes de un amplio espectro de personas de todo tipo, unidas por una actividad tan atractiva e ilusionante como es el discurrir por nuestros espacios naturales y rurales.
El montañismo es sin duda algo más que un deporte. A la mera actividad física se le une un componente de conocimiento de nuestro entorno, de los diferentes elementos y factores que configuran un paisaje tan complejo y variado como el canario.
Este conocimiento genera también sensibilidad ante las agresiones y la transformación que experimenta el territorio. En una sociedad como la nuestra que, en apenas unas décadas, se ha urbanizado hasta el tuétano, dejando atrás su pasado rural, volver a recorrer los caminos, veredas o senderos que articulan nuestra accidentada geografía equivale a redescubrir un valioso patrimonio histórico y cultural, legado por sucesivas generaciones de nuestros antepasados. Es por ello que su defensa, conservación y difusión constituyen objetivos de primer orden para todos los montañeros de las islas. Y la administración no puede desaprovechar esta actitud y este compromiso -individual y colectivo- que no abundan en esta región.
Asimismo, este colectivo actúa como parte de un indispensable tejido social en una sociedad tan poco articulada históricamente como la canaria, en un aspecto tan crucial como es el conocimiento y la defensa de la naturaleza. La administración se ve superada por la acumulación de labores que requiere nuestro amplio territorio natural protegido y sólo la colaboración de colectivos sociales como el de los montañeros permite abarcar la vigilancia o la protección de estos espacios ante cualquier agresión. Son cerca de 3.000 los kilómetros que en esta isla aún existen de caminos, senderos y caminos reales, vestigios en su mayoría de otra época, que merece la pena recuperar y proteger, para ello, nuestros técnicos están colaborando codo con codo con los expertos de la Federación Canaria de Montañismo. Además, también están participando en la organización de eventos como el Camino Viejo de Candelaria o con el cercano Día Mundial del Medio Ambiente.
Desde el Cabildo de Tenerife estamos convencidos de que necesitamos que esta sociedad se implique en la mayor medida posible en la conservación del medio ambiente, de forma activa y positiva, asesorando, discutiendo y aportando el conocimiento y el bagaje de experiencia que acumula cada colectivo. Hace falta más militancia social, más espíritu solidario en nuestra comunidad y es nuestro deber promoverla e incentivarla.
Es un error fatal pensar que la gestión de los destinos de nuestro medio ambiente es sólo responsabilidad de los políticos, en realidad atañe a toda la sociedad. De esta manera, la protección de nuestro medio ambiente estará garantizada para las generaciones venideras.
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Consejero del Área de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife