Campesinos y
Naturaleza
Wladimiro Rodríguez Brito
No nos
cansaremos nunca de recordar la relación que existe entre los campesinos y el
medio ambiente; la lucha contra el fuego no es la resultante sólo de unos
equipos de extinción gestionados, con mejor o peor acierto, por el Cabildo,
sino que cada día estamos más convencidos de la relación directa entre
prevención y lucha contra los incendios. En este marco es en el que queremos
situar estas líneas, ya que estas fechas de diciembre suelen ser también de
balance de los resultados o de los fracasos que hemos obtenido a lo largo del
año en curso.
La separación entre
agricultura y medio ambiente es un planteamiento teórico alejado de nuestra
realidad, ya que gran parte de lo que ocurre en nuestros montes tiene que ver
con actitudes colectivas de los ciudadanos que habitamos la isla y de nuestro
comportamiento. En ese sentido, no hay colectivos que estén más ligados y con
relaciones más directas con nuestros montes que los agricultores y los
ganaderos. Esto explica que su actitud la consideremos -desde la administración
medioambiental- clave a la hora de leer lo que ocurre en la geografía insular.
Un ejemplo positivo de los resultados que ofrece el trabajo conjunto con estos
colectivos a favor del medio ambiente lo tenemos en la campaña anual de quema
de rastrojos.
La coordinación con
los técnicos y trabajadores del Cabildo Insular de Tenerife para realizar las
mencionadas quemas, con las mayores garantías de seguridad y prevención, ofrece
año a año un modelo de colaboración que debería ser extrapolado a otros órdenes
de la vida diaria. La práctica totalidad de los agricultores notifica y
solicita autorización y apoyo para quemar sus rastrojos, y las brigadas de
medio ambiente velan por su correcta ejecución y están atentas a evitar
cualquier propagación accidental del fuego. Se trata -insistimos- de un ejemplo
de participación y de compromiso de una parte de esta sociedad en la defensa y
en la conservación del medio ambiente.
Un balance sucinto
indica que se han realizado en los últimos 11 meses hasta 1.513 quemas
controladas. En 1988, año de inicio de este trabajo conjunto, sólo tuvieron
lugar 443 quemas autorizadas. Esto significa que los agricultores de Tenerife
han desterrado la peligrosa costumbre de quemar clandestinamente los rastrojos,
normalmente en las primeras o en las últimas horas del día, o cuando el mar de
nubes oculta la zona. En consecuencia, esas quemas "ocultas"
generaban gran cantidad de conatos e incendios forestales, que hoy no tenemos,
afortunadamente. Ahora hemos institucionalizado unas relaciones con los equipos
de medio ambiente del Cabildo que evitan la propagación del fuego y han
generado un nuevo clima en la gestión ambiental insular. Al final se han
detectado 54 quemas no autorizadas, que a su vez han generado 13 incendios, un
número que no deja de disminuir cada año, reflejando una clara tendencia a la
baja. Asimismo, también se ha logrado aumentar las quemas en primavera y otoño,
reduciendo el número de alarmas estivales.
Este nuevo marco de
relaciones entre
La potenciación de
la agricultura de medianías insular supone garantizar un espacio libre de
incendios en las proximidades de
* Consejero del Área de Medio Ambiente y Paisaje del
Cabildo Insular de Tenerife