COMO
CONVERTIR CANARIAS
ENENERGÉTICAMENTE AUTOSUFICIENTE
Alberto
Vázquez-Figueroa
Canarias disfruta de una
posición geográfica privilegiada, un clima excepcional, y unas magníficas posibilidades
a la hora de su desarrollo turístico, comercial e industrial, pero adolece de
enormes carencias en lo que se refiere a su capacidad energética dado que
depende de forma casi absoluta de combustibles foráneos.
No obstante, una inteligente política de inversiones
podrían convertir al archipiélago en autosuficiente en ese campo.
Para ello dispone de varios factores esenciales:
Muchas horas de viento al año.
Muchas horas de sol al año.
Costas accidentadas.
Terrenos nunca cultivados o actualmente abandonados.
El viento proporciona una gran cantidad de energía por
medio de los aerogeneradores eólicos, pero ese tipo de energía, al igual que la
fotovoltaica, presenta el grave inconveniente de que no resulta controlable por
lo cual su aprovechamiento es casi siempre aleatorio e incierto.
Sin embargo para “controlar” dicha energía basta con
transformarla en potencial hidráulico por el sencillo procedimiento de
utilizarla en bombear agua de mar a depósitos situados a gran altura, en lo que
los técnicos han dado en llamar “Sistema Hidráulico Combinado”
Funciona como las “Centrales de Bombeo Reversibles” de
todos los ríos y pantanos del mundo con la única diferencia de que en lugar de
utilizar agua dulce, escasa y necesaria, se emplea agua de mar.
El agua de mar es más densa a la hora de bombearla,
pero también lo es a la hora de ser turbinada, con lo
que sus rendimientos son idénticos.
Sus pérdidas energéticas se sitúan en torno al 18%.
Ahora bien; si los depósitos de cabecera se sitúan a
una cota superior a los seiscientos metros, la diferencia de presión que
proporciona dicha altura permite que, por medio de la nueva tecnología de
“Desalación por Osmosis Inversa por Presión Natural”, parte de esa agua de mar
se transforme en agua dulce sin producir salmuera y a un coste muy bajo puesto
que la mayor parte del gasto corre por parte de la “Central de Bombeo”.
Con agua desalada a bajo coste resulta muy rentable
poner en explotación grandes cantidades de terreno no aprovechados o
abandonados desde que los cultivos tradicionales de las islas dejaron de ser
rentables.
Se dedicarían a la producción de cualquier otro tipo
de cultivo adaptado a los suelos elegidos y que hayan demostrado su eficiencia
a la hora de producir biomasa. (El aceite de girasol está dando unos magníficos
resultados en Andalucía)
Dicha biomasa se convierte posteriormente en “biodiesel” no contaminante.
En un período de tiempo no superior a cinco años la
cantidad de “biodiesel” generado en los campos canarios
bastaría para alimentar sus centrales eléctricas que proporcionarían a las
islas toda la energía que necesitasen.
El sobrante durante las llamadas “horas valle” se
utilizaría de igual modo en elevar más agua de mar a los depósitos de cabecera
permitiendo “reciclar” una energía que normalmente se desperdicia,
devolviéndola en “horas punta”.
Ello permitiría que aumentase la producción de agua
dulce y con ello la explotación de nuevos terrenos con el fin de aumentar la
cantidad de biomasa.
Se trata por tanto de un circuito cerrado de
crecimiento en espiral en el que todos los elementos utilizados han demostrado
su funcionamiento, por lo que al no existir novedades su secreto estriba en
acoplarlos de tal modo que vayan cumpliendo sus sucesivas funciones. A saber:
Viento + generadores = energía no controlada.
Energía no controlada + depósitos de agua de mar en
altura = energía controlada.
Agua de mar en altura + ósmosis inversa por presión
natural = agua dulce.
Agua dulce + terrenos no aprovechados = biomasa
Biomasa + nuevas tecnologías = “biodiesel”.
“Biodiesel” + centrales
eléctricas = más energía, más agua, más biomasa, etc…
En un futuro las islas pasarían de deficitarias en
energía a productoras de energía en forma de un “biodiesel”
que apenas envía CO2 a la atmósfera.
En Brasil un altísimo porcentaje de vehículos
funcionan ya con “biodiesel”
Este sistema contaría con grandes ayudas económicas
por parte de una Unión Europea que aboga por la no contaminación y la
independencia energética.
Los empresarios canarios disponen de notables sumas
procedentes del “REC” que necesitan reinvertir en el archipiélago.
Las soluciones existen y son perfectamente asequibles;
lo único que se necesita es voluntad política y empresarial.
Alberto Vázquez-Figueroa