CANARIAS, REPÚBLICA BANANERA
Fidel Campo Sánchez
Hace unos días, los laguneros, al leer la prensa, nos hemos desayunado con una malísima noticia cual es que la Dirección General de Relaciones con la Administración de Justicia, de la Consejería de Justicia de Canarias, de la cada vez más República bananera, ha sacado a concurso el nuevo y muy contestado Palacio de los juzgados de La Laguna que supone, con el derribo del actual, un irresponsable y, además, incompresible para nuestras mentes, que frente a las necesidades que presenta hoy la Justicia se pretenda derribar lo bien hecho para construir un auténtico bodrio.
Habida cuenta que amplios colectivos ciudadanos estimamos que el diseño que se nos presenta no se adecua, en absoluto, al entorno histórico y sí a las expectativas de destrucción del mismo para lo cual, y previamente, ya se han ocupado muy bien de aprobar un PEP que contraviene mínimos de conservación del Patrimonio Histórico y sí en líneas de poder entregar nuestra ciudad a los piratas de la especulación y, a la vez dar carta de naturaleza a las esquizofrenias faraónicas de quienes nos desgobiernan, con ejemplos tan poco edificantes como: auditorio, tranvía, dejar que los empresarios usen y disfruten del REA o de subvenciones para invertir en Senegal o Marruecos, en detrimento de la creación de puestos de trabajo para los canarios, o las abulias con que se contemplan lacras sociales cada vez más preocupantes para la ciudadanía que vive perpleja ante la ausencia de responsabilidad ética de los políticos, políticos de todos los colores, no haciendo excepción de ninguno, son todos iguales y llevan al pueblo a la cada vez mayor decepción y, por ende a la abstención y a no creer, para nada, en los partidos políticos. Pues en este tema del derribo del actual y emblemático edificio de los juzgados, colaboramos y entregamos unas 2000 firmas al PSC en la oposición, dado que éstos, en tiempo y forma omitieron oponerse, y en un acto de tremenda irresponsabilidad o quizás conchabeo dejaron a un lado sus responsabilidades con sus votantes y firmantes.
Ante hechos de esta naturaleza hemos reflexionado y tenemos que entonar nuestro mea culpa por haber calificado como repúblicas bananeras a las latino americanas cuando nuestra ceguera no nos dejaba ver la realidad de Canarias, como tal República bananera. Ese pueblo soberano de Bolivia o el Ecuador, nos ha venido a dar un edificante ejemplo de cómo debe reaccionar el pueblo ante gobiernos corruptos dirigidos por incapacitados y carotas que no tienen ninguna vergüenza de mostrarse, en todos sus actos, como lo que realmente son: mediocres atorrantes.
*
La Laguna