CANARIAS=COLONIA
Un pueblo con identidad propia
Jonay Aït Bachir
Los primeros canarios llegaron a las islas hace aproximadamente 25 siglos. Como consecuencia de que las islas se encontraban deshabitadas, estos imazighen pasaron a ser sus primeros habitantes. Pese a ser gentes venidas de distintas zonas del continente africano, eran portadores de una misma cultura y un origen común netamente norteafricano.
El aislamiento que suponía vivir en un lugar abrupto rodeado de un mar turbulento, origina la creación de subculturas adaptadas a los distintos medios insulares. Este condicionamiento geográfico que sufre su cultura de origen engendra la "canariedad" o la cultura amazigh insular.
No se puede negar que la "Canarias precolonial" existía como ente cultural, aunque dividida por condicionamientos de tipo geográfico. Pero lo cierto es que estos siete territorios eran habitados por gentes de un origen y una cultura comunes.
La Historia de Canarias, por lo tanto, conecta desde lo más antiguo con la Historia de África del Norte (para los geógrafos), del África Blanca (para los racistas europeos), de la Berbería (para los cronistas musulmanes y cristianos)... o más correctamente y utilizando el nombre que sus propios habitantes le imprimen: de la Tamazgha.
Una organización casi estatal
Somos conscientes cada vez más de que la sociedad precolonial canaria era una sociedad desigual, en la que convivían castas nobles y vasallas. La percepción colonialista del "buen salvaje" o del "pastor bucólico" cuidador de sus ganados debemos erradicarla urgentemente.
Los nobles eran los dueños de los ganados y cultivos que pastoreaban y recolectaban los vasallos, decidían su reparto, ejercían la justicia y se dedicaban a la vida religiosa. Los vasallos eran pastores, recolectores terrestres y marinos, agricultores, artesanos y guerreros, siempre al servicio de los nobles y sus intereses. Por lo tanto el mundo precolonial canario no era un mundo de paz y felicidad absolutas, o lo era sólo para unos pocos.
Lo cierto es que los canarios fundamos dentro de las islas importantes instituciones y organizaciones sociales, políticas, culturales y económicas. También auténticos núcleos poblacionales equiparables en número y óptimas en salubridad con respecto a las principales ciudades medievales europeas. Aunque todo esto haya sido siempre desconocido, infravalorado y despreciado por muchos investigadores, la sociedad canaria era bastante rígida en cuanto a organización se refiere.
La pérdida de la soberanía
En cuanto a la organización política, existían instituciones encargadas de efectuar las decisiones que afectaban a la colectividad. El hecho de que estas decisiones tuviesen o no aceptación popular, o el hecho de que el pueblo llano no estuviese completamente representado en estos órganos, no nos impide afirmar que las islas eran soberanas.
De la misma manera que nuestros antepasados no tenían por qué ser perfectos físicamente, tampoco tenían por qué ser perfectos en sus formas de gobernar o de ser gobernados. Otros pueblos han tenido órganos de poder más centralizados o abusivos y nadie ha puesto en duda su soberanía.
El pueblo canario de cada isla era soberano porque de una manera u otra, eran el motor de la economía que dirigía su destino.
Cuando hablamos de conquista, tenemos que tener en cuenta cual era el propósito de esta empresa europea: adueñarse de los medios de producción existentes en Canarias. Para ello, era indispensable arrebatar la soberanía a los nativos, despojándole de su organización social y económica.
Mercenarios, piratas y segundones de familias nobles son los fundadores de esta empresa. Más tarde consiguen el respaldo de la monarquía castellano-aragonesa y la legitimación de las autoridades eclesiásticas cristianas (como el Papa de Roma, Clemente VI). De igual forma, y viendo asegurados sus intereses económicos a largo plazo, muchos nobles canarios y sus vasallos se unieron a esta empresa explotadora (aunque la mayoría de las veces hicieron falta coacciones y chantajes previos).
El contingente militar se compuso de tropas enviadas desde distintas zonas de la Península Ibérica (Portugal, Castilla, Aragón, Vizcaya, Galicia y Andalucía, principalmente). No olvidemos citar los guerreros canarios que lucharon contra sus homónimos conmovidos por la codicia de los nobles a quienes servían.
Pactos de paz e igualdad
Los pactos de paz y de igualdad fueron celebrados en todas las islas para ganar la confianza y el apoyo moral y militar de los nobles para así reducir a sus vasallos y a los grupos rebeldes. En estos tratados se prometía la igualdad entre nativos e invasores a efectos sociales, culturales y económicos. Por supuesto, jamás fueron cumplidos y los canarios siempre quedaron marginados de la vida política, social y cultural de los nuevos núcleos de población surgidos tras la oficialización de conquista.
El ejemplo más claro de estos pactos fue "El Pacto de Calatayud", mediante el cual se reconoce la existencia y la soberanía del Reino de Canarias (aún faltaban por conquistar La Palma y Tenerife) sometido a la monarquía de los Reyes Católicos. Como siempre, sólo se trató de un engaño más a la nobleza insular para enviar a los guerreros grancanarios hacia la conquista de las islas de Tenerife y La Palma. A cambio de su apoyo moral y militar recibirían repartimientos en las islas conquistadas según su mérito militar.
La paz que deseaban los invasores era la que les permitiera efectuar el control de los medios de producción sin más gastos militares.
Lucha anticolonialista
Pese a la inferioridad tecnológica, la supremacía estratégica y física de los canarios (debida, por supuesto, a su adaptación al escarpado medio insular y a su culto a destrezas de este tipo) pone en vilo a las pretensiones imperialistas de los europeos durante más de 100 años.
Las clases dominantes europeas y europeístas hacen continuas alegaciones a los órganos de poder metropolitanos para realizar una segunda incursión en algunas islas debido a la gran cantidad de alzados que existen en pie de guerra.
Este hecho originará la polarización de la sociedad canaria tras la conquista, quedando marginados los alzados en las zonas más recónditas, duras y pobres de la geografía de las islas.
Como podemos ver, no se trata de una lucha por mejoras sociales puntuales como ocurría en distintos lugares conquistados por la corona de Castilla. Además de lo social, se trata también de una lucha por la soberanía insular, por la recuperación de las instituciones perdidas y por devolver el prestigio a la cultura autóctona. La reconstitución del Menceyato de Adeje por parte de los "alzados de Ichasagua" supone el mayor esplendor de esta lucha a nivel archipielágico.
Colonización y repartimientos
Los colonialistas europeos pronto crean los órganos para controlar la sociedad surgida tras la conquista. Esta labor se basa en crear nuevas ciudades y nuevos métodos para explotar las riquezas de estas islas (riquezas entre las cuales los canarios iban incluidos).
Una de las primeras empresas monopolísticas creadas en Canarias es la de la Esclavitud. Lógicamente, después de conquistadas las islas y evangelizados los canarios, se llevaba a cabo con mayor discreción. Pero los canarios fueron tratados como una simple mercancía mientras duró la conquista, e incluso, siglos después de ella.
Las leyes coloniales que condenan todo tipo de inadaptación a la nueva sociedad se elaboran a partir de la figura del Cabildo o Regimiento. Un establecimiento donde los colonos europeos elaborarían las nuevas leyes que permitirían someter a la población autóctona, sacando la mejor tajada económica de las islas.
Las islas de señorío (que pertenecían un señor) aprovecharon la creación del Ayuntamiento para realizar la misma función. En estos establecimientos se ejercían todos los poderes a manos de regidores elegidos y controlados por el Rey de España, pertenecientes a la oligarquía colonial asentada en Canarias.
A través de estos organismos se repartió el pastel isleño entre oligarcas conquistadores europeos y nobles canarios partícipes en la empresa de conquista. De esta forma, se procede a la apropiación de los medios de producción archipielágicos (mano de obra, aguas, tierras y ganados) por parte de una minoría oligárquica europea e insular.
La Iglesia fue la encargada de emprender el etnocidio del pueblo canario, pretendiendo asimilar en lengua, religión y cultura a los naturales. Este órgano adquiere un carácter represivo con la creación de la Santa Inquisición, que persigue toda manifestación cultural contraria al cristianismo.
Las islas sufren un deterioro medioambiental desmesurado como consecuencia de las nuevas actividades económicas explotadoras, eco-aniquiladoras y esclavistas.
Leyes excluyentes
De las leyes recogidas en las escribanías públicas se sacan las siguientes conclusiones y consecuencias sociales, culturales y políticas:
• Destrucción y deterioro de las instituciones y manifestaciones culturales precoloniales, ejerciéndose una dura represión por parte del aparato colonialista europeo contra las pretensiones continuistas y difusoras.
• Sometimiento de la mayor parte de la población a régimen de esclavitud, al convertirse en la mano de obra de los nuevos propietarios de los medios de producción. No existe ninguna reinversión de tipo social como ocurría con anterioridad a la conquista.
• Traída de esclavos norteafricanos y subsaharianos.
• Represión de todas las reivindicaciones sociopolíticas que interfieren en los intereses colonialistas.
• Exilio hacia otras islas de los elementos molestos para el sistema colonial.
• Institucionalización, reconocimiento y prestigio de lo europeo.
• Generación de una cultura (literaria, historiográfica, pictórica, arquitectónica, musical...etc.) legitimadora de la presencia y del prestigio de la minoría criolla. Cimiento del escenario europeo que se sostiene la negación de nuestra realidad geográfica, histórica, antropológica y cultural.
• Difusión y oficialización de la concepción romántica del ser canario como un ente coetáneo a la colonización, surgido de un crisol de pueblos europeos con aportes minoritarios africanos.
• Generación de un síndrome de colonizado debido a los siguientes hechos:
- Relaciones socioeconómicas esclavistas y oligárquicas.
- Aniquilador etnocentrismo europeo.
- Progreso tecnológico de la cultura dominante.
- Humillación de los vencidos.
- Nuevo prestigio por lo europeo. Descrédito de lo canario.
- Exclusión a la mayoría de la población canaria de toda actividad económica, cultural, política y social del archipiélago.
- Inexistencia de una política cultural, social y económica de desarrollo planificada desde Canarias para el progreso de los canarios.
Modelo económico colonial
Los siglos posteriores pero cercanos a la colonización tuvieron las siguientes consecuencias económicas:
• Creación de una sociedad de clases fuertemente polarizada en el sentido económico y cultural.
• Mano de obra esclava en todos los monocultivos.
• Crisis profundas al decaer la rentabilidad de los monocultivos.
• Enriquecimiento de una minoría oligárquica criolla con el éxito de las exportaciones.
• Emigración de la población hacia otros continentes y adquisición de pequeñas propiedades con las remesas.