Canarias sigue abandonada

 

Ángel Isidro Guimerá Gil *

 

¿Dónde estaban los hidroaviones mientras Canarias se quemaba?

Cada vez más lejos de las preocupaciones reales del Gobierno de la nación. Son más importantes las negociaciones acerca del próximo gobierno navarro que las llamas que nos devoran aquí. Qué rabia y qué tristeza. Y parece, por lo que vemos, que con el nuevo gobierno canario no van a cambiar mucho las cosas. Es la abominable política de paños calientes para el PSOE y el PP, por lo que pueda ocurrir después de las elecciones generales, mientras aquí nos achicharramos.

Los hechos son muy tozudos. No había ningún hidroavión del Ministerio de Medio Ambiente en todo el archipiélago canario antes de que se iniciaran los devastadores fuegos que han asolado las islas de Gran Canaria y Tenerife. Pero tampoco han venido después de iniciarse las llamas. El Gobierno de España no ha querido enviar aquí los aviones anfibios. Mientras, en la península, los veinte hidroaviones de que dispone Medio Ambiente trabajaban en incendios de bastante menor importancia. En un pequeño incendio de Zamora, mientras ardía Canarias, participaron dos hidroaviones del Gobierno sofocando las llamas. Un fuego que fue controlado ese mismo día.

Los hidroaviones de la base de Málaga podrían haber volado desde la península hasta el archipiélago canario. Su autonomía de vuelo es superior a los dos mil kilómetros. La distancia entre Málaga y Tenerife no llega a los mil quinientos. ¿Cuál es la realidad pura y dura?, pues sencillamente que el ministerio no mandó hasta el 31 de julio ningún medio contra incendios a Tenerife. A Gran Canaria envió dos helicópteros y dos aviones de carga en tierra, según he leído. Y durante los primeros cinco días de llamas en las islas, es decir, mientras desaparecían nuestros bosques, en la Península trabajaban los hidroaviones en incendios comparativamente diminutos y que, en algunos casos, no llegaron a las cien hectáreas de extinción.

En concreto, durante el día 27 y el día 31 de julio, ocho hidroaviones colaboraron en la extinción del fuego en Obejo, Córdoba; seis, en Niebla, Huelva; dos, en Garrobo, Sevilla; tres en el Granado, Huelva y cuatro, en Ayora, Valencia, por poner algunos ejemplos. El agravio comparativo entre el tratamiento de la Península y Canarias a la hora de articular medios para la extinción del fuego se aprecia y tiene reflejo también en el número de hectáreas quemadas. Vemos así que en los incendios de Córdoba, Huelva, Sevilla y Valencia han ardido un total de 5.500 hectáreas . Hubo allí, entre los cuatro frentes, catorce hidroaviones colaborando. En Canarias ninguno. No ha habido ni un solo avión anfibio y, por el contrario, las hectáreas que han ardido son más de 35.000. Y los canarios tenemos que preguntarnos ¿Cabe un trato más injusto e insolidario que éste? ¿Por qué, una semana después de haberse iniciado los incendios en Canarias, seguía el Gobierno anunciando el envío de medios humanos y materiales? ¿Dónde está la brigada contra el fuego que prometió Zapatero hace dos años en el Senado? Es más, tras el incumplimiento de ese compromiso, el Grupo Popular del Senado presentó en la Comisión de Medio Ambiente una moción, que se debatió el 27 de junio de 2006, en la que se instaba al Gobierno a dotar a Canarias de una brigada especial de refuerzo para la lucha contra los incendios y un helicóptero especializado en las labores de extinción acorde con el compromiso presidencial y que el Grupo Socialista votó en contra.

Hay quienes pretenden confundir lo que es un avión de carga con un hidroavión. Además de que el hidroavión es capaz de cargar 5.500 litros , mientras que el de carga (ACT) solo carga 3.100, hay una importante diferencia de tiempos. Es decir, el hidroavión llena su depósito a mayor velocidad que el ACT. El primero carga en el mar, vuela al incendio, suelta el agua y vuelve a repetir la operación. El segundo tiene que aterrizar en un aeropuerto, esperar a que se le llene el depósito de agua y volar hasta el fuego. Y así sucesivamente.

Se acercan la elecciones generales y Zapatero ha venido corriendo a Canarias. Está bien. Ha habido una crisis importante y el presidente ha estado aquí. Bien están también las ayudas económicas aprobadas el viernes en Consejo de Ministros. Pero la política de chequera es puro electoralismo si no va acompañada de medidas organizativas y de un cambio radical orientado a la prevención en Canarias. Los medios contra incendios deben permanecer todo el año aquí, y no solo en verano y de manera insuficiente.

Hace falta también un Pacto de Estado en esta materia que pueda movilizar todos los recursos disponibles. Ante estas situaciones, el Estado de las Autonomías solo no sirve.

Es una vergüenza, y resulta patético, que Medio Ambiente, en esta ocasión y ante la magnitud del incendio, no haya destinado ningún hidroavión a Canarias.

* Fuente: El Día