Los canarios también emigramos
Luis Barroso Darias
No sabía que casi todas las monarquías europeas, en los pasados siglos, entraron en el gran negocio de la trata de esclavos que llevaban a sus colonias americanas, despoblando con ello el continente africano. Me lo recordó el artículo que leí con la firma de don Antonio Cubillo Ferreira -respondiendo a unas declaraciones desafortunadas del señor J. Segura, representante oficial de España en estas islas, sobre los responsables de la llegada de los cayucos a Canarias.
Estoy extrañado sobre el silencio de las autoridades universitarias y eclesiásticas sobre este asunto, pues algunas radios locales y conocidos periodistas casi estarían de acuerdo en iniciar una cruzada contra los países africanos, por dejar salir a estos miles de emigrantes que huyen del hambre y la miseria de un continente explotado a fondo por las potencias europeas. No olvidemos que en Canarias miles de nuestros compatriotas tuvieron que huir hacia América en pequeños veleros, huyendo del hambre, la miseria y los efectos de la guerra civil, y tenemos que agradecer a gobiernos, como el de Venezuela, el que aquellos emigrantes clandestinos no fueran devueltos al régimen franquista y se les diera papeles y trabajo.
Me imagino que el Sr. Segura, a pesar de sus estudios, desconoce la historia de África y lo que han hecho los gobiernos colonialistas europeos en los pasados siglos, con el silencio de la Iglesia y universidades de intelectuales, sin protestar por los millones de esclavos africanos que murieron con la trata, por lo que no se puede acusar a los gobiernos africanos limítrofes del desastre de sus economías. Hay una deuda histórica que tiene Europa con África y con el actual drama humano que significan las llegadas de pateras y cayucos a nuestras costas, como trampolín para dirigirse a Europa y a los países europeos que han vivido de la explotación de nuestro continente africano. Por ello debemos tener mucho cuidado cuando tratemos el enorme drama humano que estamos viviendo en nuestras costas y quién es el culpable o los culpables indirectos de tal situación.