LA VANGUARDIA - 19/08/2005

"La Cárcel Negra de El Aaiún es el infierno"

Un militante de derechos humanos saharaui ha confirmado, en conversación telefónica, a La Vanguardia que las denuncias que el pasado lunes hizo públicas la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis (Afapredesa) sobre las condiciones de los detenidos saharauis en la Cárcel Negra de El Aaiún son ciertas. Torturas y abusos sexuales a menores en un lugar completamente insalubre son las principales acusaciones.

"Lo que he visto en la prisión de Cárcel Negra es el infierno; los centímetros se venden, ninguna persona puede sentarse o tumbarse de forma cómoda sin comprar los centímetros de suelo de celda donde estar. Por cada 25 centímetros hay que pagar 1.000 dirhams (unos 100 euros)", explicó desde un lugar escondido.

Cárcel Negra tiene capacidad para 250 presos, pero según la información que aportó este activista hay más de 800 personas hacinadas en celdas que son controladas por un responsable (cheij)."Cada celda tiene un cheij que vende droga y hace lo que quiere con los niños. En la zona de presos comunes adultos el funcionamiento es similar, el cheij lo es todo. Le vienen las órdenes directamente desde el director de Cárcel Negra, quien le suministra la droga y recibe el dinero". "El cheij hace lo que le da la gana con esos niños, los entrega a otros adultos, algunos de esos niños no tienen dinero para comprar esos centímetros y abusan sexualmente de ellos", añadió tras asegurar que ha visto cómo se les suministra droga para crearles una dependencia que les haga ser sumisos.

Al estar situada en El Aaiún, capital administrativa del Sahara Occidental, el centro queda al margen de los tratados internacionales de respeto de los derechos humanos firmados por Rabat. Organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch han solicitado en varias ocasiones al Ministerio de Justicia marroquí que se permita a una delegación comprobar las condiciones de los presos. La respuesta siempre ha sido negativa. La descripción del interior de la cárcel, así como de las nulas condiciones higiénicas o la inexistente asistencia sanitaria, hecha por el militante confirma las denuncias de Afapredesa.