Carlos
Slim,
Por Millán
Cincuenta y nueve mil millones de dólares ($59,000,000,000.ºº US dlls.), cantidad equivalente a seiscientos cuarenta y siete
mil millones de pesos ($647,000,000,000.ºº M.N.)
igual a doce mil novecientos cuarenta millones de salarios mínimos diarios
(12,940,000,000), es la fortuna que posee la cucaracha más grande de México,
Carlos Slim, el hombre más rico del mundo. ¿No se
entiende verdad?, no importa si se escribe con letras o con números, no es entendible
ni la cantidad ni mucho menos la razón de semejante aberración.
Y no se entiende la razón, por que no existe, no puede haber razón en ello,
existirán causas, motivos, quizá hasta excusas que pretendan explicarlo, pero
nunca razones, por que la razón para poder serlo se sustenta por si misma en
una justificación lógica, y no puede haber justificación alguna en una
situación tan injusta en tanto absurda como desproporcionada que escapa a toda
lógica sana.
Un sistema socio-económico-político-cultural que permita la posibilidad de tan
grande desigualdad en la distribución de la riqueza no puede estar bien, es un
sistema enfermo y antinatural por que mientras permite que una sola persona se
adueñe de todo el dinero que sea capaz de acumular explotando a los demás, al
mismo tiempo permite que millones de mexicanos vivan en extrema pobreza y
muchos de ellos mueran de hambre y enfermedad en las comunidades más pobres del
país siendo explotados por aquellos que se quedan con la ganancia del producto
de su trabajo.
Ni en los tiempos de los grandes magnates estadounidenses como J.P. Morgan o Jhon
Rockefeller en el corazón mismo del más recalcitrante
capitalismo norteamericano se le había permitido acumular a un solo hombre
tanto dinero, precisamente por que resulta amenazante hasta para los demás
capitalistas que una sola persona (o mejor dicho un solo bicho) tenga la
posibilidad de desestabilizar a una nación entera si decide especular con su
fortuna a través de prácticas monopólicas.
Las revistas Fortune y Forbes
se disputan el publicar primero el momento en que Slim
supere (o ha superado ya) a Bill Gates,
dueño de Microsoft en la cuantía de su insultante fortuna como si se tratara de
una gracia, pero ser poseedor de más del 5% del producto interno bruto nacional
no tiene nada de gracioso, ni siquiera como humor negro, es más bien un insulto
para el resto de los mexicanos, particularmente para los que SI se ganan el pan
con su trabajo.
No por nada el catedrático George Grayson
de
Carlos Slim fue beneficiado por ‘el chupacabras‘ Carlos Salinas de Gortari para que se
apoderara de Teléfonos de México, con dinero que el mismo gobierno le prestó y
que para colmo no terminó de pagar gracias al Fobaproa;
los argumentos que esgrimió el gobierno en ese entonces fueron que “la
iniciativa privada contaba con el dinero para rescatar Telmex del atraso en el
que se encontraba” y que “los empresarios si sabían como hacerlo”, pero no se
requiere ser genio para incrementar las tarifas en un 400% que a fin de cuentas
fue lo que el “brillante” empresario hizo después de comprar la paraestatal.
Eso lo pudo haber hecho el mismo gobierno sin necesidad de vender la empresa
(si es que a confabular para hacerse tramposamente de una compañía se le puede
llamar comprar o vender).
Para darse una idea del control monopólico que de la comunicación tiene Slim baste con decir que Telmex domina más del 90% de la
telefonía fija y más del 70% de la telefonía móvil de todo el país, además de
una infinidad de empresas y negocios que ‘mueven" más de ciento cuarenta
mil millones de dólares diarios en la bolsa de valores.
Por eso aunque se escriba con letra o se trate de explicar en números redondos
como su redondo cuerpo, lo único que se podrá entender con claridad es que
Carlos Slim Helu no deja de
ser una muy grande y redonda cucaracha tragona que no conoce ‘llenadero" en un sistema injusto y corrupto hasta la
médula. Peor que una pesadilla Kafkiana.