Carta abierta a don Antonio Cubillo
Muchas gracias por su sentido pésame y la semblanza que Vd. ha hecho de mi esposo, José Peraza González. Desearía añadir que fue un hombre apasionado en su amor y defensa de las islas, que quiso mucho a su familia y a sus amigos, escrupulosamente honrado y honesto y que no podía sufrir las injusticias. Al mismo tiempo, fue también profundamente religioso.
Sufrió muchas incomprensiones y decepciones que compartimos. La represión a la que usted alude me alcanzó directamente a mí, en especial, en mi puesto de trabajo.
Es mucho el cansancio acumulado a lo largo de estos veintisiete años, añadidos a la carga que traíamos de la represión de la posguerra que sufrimos intensamente.
Por eso, don Antonio, les decía a ustedes que mi esposo falleció y que yo me siento tan extenuada que mi expreso deseo es que los jóvenes que se sientan capaces enarbolen la bandera como una antorcha.
Como cristiana pido que Dios nos ilumine a todos.
Un respetuoso saludo.
Olga Macía