El Caserío de Icor, otra joya de nuestro
patrimonio que se va al carajo
por Juan Jesús
Icor es -o fue- un núcleo de población
emblemático, son sólo de Arico sino de todo el Sur de Tenerife, porque allí perviven
las características de la arquitectura doméstica en armonía con un paisaje
agrario tradicional (hoy degradado por esa nueva forma de aplanar el terreno
sin consideración alguna con la tradición de los bancales). Su origen es
prehispánico, durante el Siglo XVIII se produjo su reorganización con la
construcción de un número considerable de casas. Su aspecto se completa en el
Siglo XIX, con alguna aportación de mediados del Siglo XX.
En Icor encontramos las típicas crujías alargadas de Arico, configurando en
algún ejemplo un patio abierto con aspecto de callejón. Varias de sus casas
presentan granero en planta alta al que se accede, como es usual en Arico,
mediante una escalera rematada en balcón.
Generalmente tanto la escalera como el
balcón se construyen con madera, aunque en Icor también podemos encontrar
escaleras de piedra de tosca. Los constructores de Icor utilizaron los
materiales que le proporcionaba el propio terreno, piedra para las paredes,
barro para las tejas y madera para las carpinterías. El resultado es una
armonía de texturas y colores que se mimetizan con el paisaje.
Es por estas características, tomada de la 'Guía de recursos patrimoniales del
Sureste de Tenerife', publicada por
Y es que resulta total y absolutamente
absurdo, y en ocasiones contraproducente, que se proceda a la declaración
oficial de Conjunto Histórico sin, al mismo tiempo, llevar a cabo el
seguimiento adecuado que, ante todo, debe representar el establecimiento de una
línea de ayuda eficaz hacia los propietarios, a los que se les prohíbe
cualquier tipo de obra, para que al menos puedan tener esas casas conservadas y
utilizables, de tal modo que no se vean sometidas a un proceso de deterioro
irreversible.
El gobierno local es nacionalista. El Cabildo se dice nacionalista y defensores
de 'lo nuestro' también. Lo mismo hay que decir del Gobierno de Canarias. Pero
la realidad es que, otros que seguramente seamos minoría -evidentemente- y que
no nos consideramos tan nacionalistas si es que el nacionalismo consiste en lo
que vemos representado en esta gente, no podemos entender bajo ningún concepto
que estas cosas estén pasando mientras la cuñada de Adán Martín se gasta más
mil millones de pesetas en habilitar un depósito de combustible, El Tanque,
para un supuesto 'espacio cultural' que, para colmo, han dejado pudrir después
de usarlo durante unos cuantos meses nadie sabe para qué. Nosotros, que somos
de campo, no entendemos una mierda de todo esto.
Arico/ 14 - 11 -2006