DESDE EL GUINIGUADA

CATACLISMOS DE VERANO

Félix M. Arencibia

Las olas de los acontecimientos del verano vienen y van en una danza constante. Bajo los estímulos de un sol radiante la mente de Bencomo Marrero trata de analizar la actualidad. Le entristece una vez más la situación del Oriente Medio. Trata de imaginarse la vida de los palestinos bajo el bombardeo, el dolor por la muerte o lesiones graves de sus niños y demás seres queridos, las dificultades por la destrucción de sus infraestructuras (luz, agua, viviendas, escuelas y otros edificio públicos…), la muerte de sus líderes, la indignidad de los cacheos… Así un decenio, otro y otro, ¡esto no es vida! Habría que añadir ahora lo del Líbano que resulta aún más grave, pues existe riesgo de que se produzca un conflicto generalizado. Parece que los gobernantes israelíes y los que le apoyan hayan enloquecido.

No cree, el viejo profesor, que parte del pueblo israelí y sus mandatarios hayan aprendido de los terribles sufrimientos de Segunda Guerra Mundial. Da la sensación que buscaran su propia autodestrucción sembrando el dolor y la muerte que nunca producirían buenos frutos. Dicen que se defienden, pero con el poderío militar que ellos tienen y los apoyos son los demás los que se tendrán que defender. A nivel más general y relacionado con lo anterior, considera que la avidez por el control de la energía de petróleo ha enloquecido a casi todos. Lo que pasa en Irak y Afganistán lo demuestra, la política estadounidense de alguna manera está siendo apoyada por la UE. Le cuesta sustraerse a todo esto aunque sabe que poco puede hacer, pero ello no le impide a veces sumergirse en la tristeza y la compasión por ser el humano maltratado.

Bencomo reposando bajo la sombra de la palmera trata de despistarse y se alegra con la exposición que se está llevando a cabo de la obra de nuestro compatriota Manolo Millares (1926-1972) en A Coruña que según el comisario de la muestra: "Además de recoger obras poco exhibidas, mostrar, por primera vez, la envergadura real de un artista fundamental en la reciente historia del arte contemporáneo". La última exposición tuvo lugar en el Museo de Arte Reina Sofía, que luego viajó a la Kunsthalle, Bielefeld y en Centro Atlántico de Arte Moderno de su ciudad natal.

Entretanto, continua leyendo "La Fiesta del chivo", del peruano Mario Vargas Llosa. Le llama la atención el lenguaje coloquial peruano que utiliza su autor; en su último libro "Travesuras de niña mala" lo notó aún más, en él su autor no se recató en usarlos abundantemente. Quizás los escritores canarios deberíamos atrevernos a utilizar más nuestras formas peculiares de expresión. El libro sobre dictador dominicano es una obra maestra sobre la dictadura y los efectos que producen en la vida y la mente de los pueblos que la sufren. Si algún pero le pondría Bencomo sería que quizás complica demasiado la trama con excesivos personajes y detalles.

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─ "Parece que buscaran su propia autodestrucción sembrando el dolor y la muerte que nunca producirían buenos frutos".