Cayucos blancos, cayucos negros

Juan Alberto González Cabrera

Leí con mucho interés el artículo de don Antonio Cubillo Ferreira, sobre las ignorancias del Sr. Segura, delegado del Gobierno español en Canarias. Realmente, reconozco mi desconocimiento, al igual que muchos de nuestros compatriotas, sobre lo que se dice en dicho artículo, de lo que fue la trata de esclavos africanos a lo largo de los siglos y el papel que jugaron las monarquías europeas (cristianas) en ese horrendo negocio. Voy a tener que comprar el libro de don Eduardo Galeano, así como otros que tratan del comercio de esclavos africanos, pues nuestros antepasados guanches también fueron vendidos en su día en los mercados europeos.

Me imagino que si en esos cayucos que están llegando a nuestras costas vinieran suecos, alemanes u holandeses nadie pondría el grito en el cielo y serían atendidos como posibles turistas, por aquello de ser blancos y con dinero. Según lo que dice el Sr. Galeano en el artículo del Sr. A. Cubillo, grandes compañías comerciales de países como Suecia, Holanda y otras amasaron millones que después fueron invertidos en sus países y no en los países africanos.

Agradezco a ese periódico que, con artículos como el del Sr. A. Cubillo, nos dé otra visión de este terrible drama humano y empecemos a tomar posiciones como seres humanos del siglo XXI.