La Central Térmica
de Chío
Agapito
de Cruz Franco
Las turbinas de gas de Chío
en Guía de Isora se plantearon como apoyo a la Central Térmica de
Granadilla a falta del Tendido del Sur. Es falso, como falsa, de momento, la
promesa de que eran temporales. Para temporal el huracán aquel que demostró lo
poco que invertía Endesa en la red. Tenerife se ha ido llenando de centrales
térmicas. Esta cronología, que cierra una trilogía sobre el gas, como
combustible fósil peligroso y contaminante, demuestra el divorcio pueblo-instituciones.
Así fue el proceso según datos del “Tagoror Achinech”:
Marzo 2004, la empresa “Duro Felguera” anuncia la instalación para Endesa de una central
“llave en mano”. Mayo, 2004, se
publica en el B.O.P. la suspensión parcial del PGOU,
creándose en su contra una comisión vecinal. 27 de julio de 2004, la Comisión Vecinal lleva a cabo una concentración
ante el Ayuntamiento durante un Pleno, pidiendo el rechazo. El Pleno, por
unanimidad, acuerda no dar licencia a la instalación. Se habían entregado más
de 4.000 firmas, y colgado pancartas por todo Chío. El
alcalde, Pedro Martín (PSOE),
intentó, junto con técnicos y directivos de Unelco,
explicar que las turbinas no eran dañinas, y que contaminaban igual que un
camión. Septiembre 2004, el alcalde,
en contra del Pleno, va y anuncia que se instalará una turbina en Adeje y otra
en Guía, cuando esos elementos son indivisibles. Los vecinos se sienten traicionados
y desamparados. Marzo 2005, se
presentan más de 200 alegaciones a la Declaración de Impacto Medioambiental que no se
contestan. Agosto, 2005, comienzan
las obras. Los vecinos deciden que la asociación “Tagoror Achinech”,
les represente, y organice las acciones de oposición, siendo nombrado Presidente
Jose Antonio Linares Moleiro.
A movilizaciones y denuncias se añade la vía
judicial. Septiembre, 2005, se
suceden las denuncias ante el Ayuntamiento de Guía de Isora, Agencia de Protección
del Medio Urbano y Natural, Consejerías de Medio Ambiente, Consejería de
Industria y Cabildo Insular de Tenerife. 30
de octubre de 2005, concentración en la Plaza de Chío a la que
asisten colectivos de toda la
Isla. El abogado José
Ventura, explica el proceso judicial. Se presentan 410 alegaciones contra
la licencia municipal, y la Autorización Ambiental Integrada. 27 de diciembre de 2005, manifestación desde
Chío al Ayuntamiento. 27 de enero de 2006, se otorga la Autorización Ambiental
Integrada en la que se determina que sólo podría funcionar un módulo y un
máximo de 500 horas anuales. Estos hechos fueron denunciados reiteradas veces. Marzo 2006, queja ante el Diputado del
Común quien se dirige al Ayuntamiento exigiéndole documentación. 28 de abril de 2006, manifestación
contra la concesión de licencia municipal llevada a cabo el 7 de marzo. Junio, 2006, queja ante la Ministra de Medio
Ambiente, que la remite al Fiscal coordinador de Medio Ambiente y Urbanismo,
quien a su vez lo hace a la
Fiscalía provincial de Santa Cruz de Tenerife, abriéndose
diligencia de investigación nº 32/06. 23
de octubre de 2006, demanda contencioso administrativa contra la concesión
de licencia municipal. Diciembre, 2006,
la Consejería
de Medio Ambiente ordena el cierre de actividad de las turbinas pues el
combustible utilizado no es el que la legislación vigente permite. Diciembre de 2006, la Dirección General
de Industria, decreta el “interés general” y da un permiso de funcionamiento de
seis meses, a cambio de presentar un plan de desmantelamiento. Finalizado el
plazo dado desconectan las turbinas, continuando el “Tagoror Achinech” con las denuncias, exigiendo el plan de
desmantelamiento, y avisando repetidas veces al “Seprona“.
12 de enero de 2007, contencioso por
la concesión de la
Autorización Ambiental Integrada ante el Tribunal Superior de
Justicia de Canarias. Anteriormente a esto se recurrieron autorizaciones y
licencias con recursos de alzada. 25 de
junio de 2007, finaliza oficialmente el “interés general” decretado.
Así pues, ¡a desmantelarlas ya!