Ceremonial británico

 

El avión presidencial aterriza en Heathrow y el presidente Bush se dirige a una digna recepción por parte de la Reina.  Luego son transportados en un magnífico carruaje del siglo XVII, tirado por seis caballos. Se dirigen hacia  el palacio de Buckingham, saludan al público, miles de alborozados británicos; todo va bien.

 

De golpe, el último caballo de la derecha se tira el más horrendo y fuerte pedo que se haya oído en todo el Imperio británico. Sacude el carruaje, ¡el olor es atroz!

 

Los dos dignatarios hacen lo posible para disimular el incidente.

 

Entonces, la Reina se dirige al presidente Bush: "Mr. President, por favor acepte mis disculpas. Entenderá que hay cosas que ni siquiera una reina puede controlar."

 

Bush, con su aplomo habitual, contesta: "Majestad, no le dé al asunto la menor importancia. Hasta que Vd. lo mencionó, pensaba que había sido uno de los caballos".