DESDE EL GUINIGUADA

CÉSAR, ARTISTA COSMOPOLITA

Félix M. Arencibia

Celajes de codicia envueltos en calima tratan de ahogar nuestra ilusión de un mundo más justo donde se respete la naturaleza y al ser humano. Esto pensaba Bencomo Marrero, el escritor y periodista nunca retirado, mientras nadaba entre sudores alimentados por el calor sofocante. Luego regresó al interrumpido tema de nuestro artista internacional César Manrique. Todos lo conocemos por su defensa entusiasta, y a veces airada, de la naturaleza de su Archipiélago, pero quizás no tanto su dimensión cosmopolita. Nacido en una familia de clase media, vive una fructífera infancia en la isla de Titeroygatra, donde anidan los sueños que luego se transformarán en realidades. Por ello nos dice: "Bebí de los colores de aquel microcosmos contenido entre el cielo, el mar y los Riscos de Famara; curioseé entre la flora y la fauna y quedé marcado por las texturas de la tierra. Aquellos felices veranos de mi infancia motivaron más tarde mi labor de defensa de la naturaleza."

César Manrique estudia Arquitectura Técnica en la universidad de La Laguna. Su vocación por la pintura va creciendo poco a poco y organiza una exposición en Arrecife animado por su amigo Pepín Ramírez, que más tarde será crucial su colaboración al frente del cabildo para llevar a la práctica algunas de sus obras más representativas. Prosigue César su camino artístico y logra una beca para estudiar en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. A partir de 1950 empieza a realizar obras que le acercan al ciudadano y relacionadas con el turismo: las pinturas murales para el Parador de Arrecife; las de los hoteles Castellana Hilton y Fénix, de Madrid; las del Aeropuerto de Guacimeta; las del Club Náutico de Gran Canaria…

Bencomo observa a través de la ventana la naturaleza petrificada en una escultura modelada por el calor. Luego, continuó su reflexión sobre la dimensión internacional de nuestro César Manrique. En el 1953 se incorpora al surrealismo y participa en la primera exposición de pintura abstracta. En 1955 partacipa en la XXVII Bienal de Venecia y la II Bienal Hispanoamericana de La Habana. En 1959 toma parte en exposiciones colectivas en: París, Frisburgo, Basilea, Munich, Río Janeiro, Buenos Aires, Montevideo, Santiago de Chile, Bogotá…En 1964 se traslada Nueva York, invitado por Nelson Rokefeller, que había adquirido algunas de sus obras. Expuso en Huston y Nueva York, allí la prestigiosa galería de Catherine Viviano lo representó en exclusiva durante cuatro años.

Cabe destacar, cree Bencomo, algunos de los galardones que recibió: Premio Mundial de Ecología y Turismo de la Asociación de Periodistas alemanes; Medalla de Oro de Bellas Artes; Nederlans Laureat Van D’Abeod, de Holanda; Premio Europa Nostra… Marrero, piensa que la dimensión cosmopolita de César es la que le da el valor para llevar a cabo los sueños nacidos entre las arenas de la Playa de Famara. Bencomo termina su meditación con estos versos dedicados al Castillo de San José, convertido en galería de arte internacional: Y que el mágico César / llenó tus macizos muros / con el espíritu errante / de los grandes maestros / del Arte Contemporáneo…

felix194@hotmail.com

SUMARIO

─ "La dimensión cosmopolita de César es quizás la que le da el valor necesario para llevar a cabo sus sueños nacidos tempranamente en su Archipiélago."