DESDE EL GUINIGUADA

CÉSAR Y LA UTOPÍA NECESARIA

Félix M. Arencibia

Celajes de ironía nos muestran el mar que separa a nuestro Archipiélago del resto de nuestro Planeta y que a su vez nos une a él en un abrazo fraternal. Eso pensaba Bencomo Marrero, nuestro periodista y escritor nunca retirado, a pesar de sus más de setenta años. Para él, jubilado venía de júbilo, que es lo que sentía con cada nuevo proyecto literario. Esto pensaba mientras brotaba en su mente la estampa de nuestro César Manrique, defensor de un desarrollo sostenible que tenga como impulsores el talento creativo y la naturaleza. Decidió Bencomo escribir a su amiga lanzaroteña.

Hola Yaiza: Espero que estés disfrutando todavía de la bellezas de la isla de Titeroygatra. Hace poco, como sabes, estuve ahí disfrutando del descanso en la Isla de los Volcanes. Quería compartir contigo mis reflexiones sobre nuestro César Manrique y su influencia en las Islas y fuera de ellas... César, Yaiza, tenía un proyecto: "Vivimos en tan corto espacio en este en este Planeta que cada uno de nuestros pasos deben estar encaminados a construir más y más el espacio soñado de la utopía".

Esta utopía que compartimos con él la trató de proyectar en nuestra Lanzarote y en el resto del Archipiélago. No obstante, su generosidad navegó más allá de esos mares que nos unen y separan al resto del Planeta. "Se trata de hacer convivir la industria turística con la defensa del territorio y la cultura propia". Lo tenía clarito, amiga, debían coexistir el turismo con la defensa de la naturaleza y con nuestra identidad. Él, que era tan cosmopolita, creía imprescindible mantener nuestras raíces identitarias.

Sus ideas, querida Yaiza, que coinciden con las de otros muchos, teniendo en cuenta los poderosos intereses que se mueven en torno a la industria turística, constituyen una auténtica utopía. Por ello nos dice que: "No debemos desfallecer, debemos seguir adelante, estar vigilantes y mantener viva la conciencia crítica...". Su proyecto de coexistencia de desarrollo sostenible y naturaleza, lo considera indispensable, vital: "Esa convivencia es posible, pero, sobre todo, necesaria, para no vivir de espalda al futuro". Este futuro se ha de construir desde el presente para no poner en peligro a nuestra madre naturaleza y los intereses vitales de los canarios y de los humanos en general.

César Manrique, que había llevado su arte por las principales salas pictóricas mundiales, (Nueva York, Venecia, París...), logra plasmar sus ideas artísticas y arquitectónicas en armonía con nuestra naturaleza canaria: sus juguetes del viento, Mirador del Río, Lago Martiánez, Mirador de la Peña (Hierro), Mirador del Palmarejo (La Gomera)... El proceso de creación le producía una excitante sensación de plenitud: "Crear con absoluta libertad / sin miedos ni recetas / conforta el alma / y abre un camino / en la alegría de vivir." Te seguiré Yaiza hablando de César, pues es un artista y un ser humano de gran riqueza.

Mientras pasea sus recuerdos por los malpaíses de Timafaya brotaron estos versos: César, te sumergiste / entre las entrañas / de tu Tierra volcánica / para encontrar los orígenes / donde erupcionaba tu identidad...

felix194@hotmail.com

SUMARIO
─ "Se trata de hacer convivir la industria turística con la defensa del territorio y la cultura propia"