CHECHENOS
Teodoro Santana
Es una riquísima región petrolífera atravesada, además, por los oleoductos que llevan el petróleo del Mar Caspio a Europa y Turquía. Chechenia fue declarada por el Kremlin como "una nación de bandidos y terroristas, sin excepción". Los muertos superan el cuarto de millón (el 25% de la población). Más de doscientos mil chechenos malviven en campos de refugiados de Ingushia, con menos de 20ºC bajo cero en invierno y un asfixiante calor en verano. Y a merced de las atrocidades rusas, cuyo contingente en Chechenia es de unos ochenta mil soldados.
Secuestros, saqueos, incendios, violaciones y minas antipersonales por doquier, son el pan nuestro de cada día. Más de 42.000 niños de menos de 11 años han sido asesinados por las tropas federales y los mercenarios rusos. Tierra quemada y genocidio. En la última década ningún sitio ha sufrido tal grado de destrucción, ni tal porcentaje de muertos. Por eso la desesperación. Las viudas suicidas. El terrorismo disparatado.
La guerra se ha demostrado muy provechosa políticamente para Putin. Cuando relevó a Yeltsin, dio la orden de iniciar la segunda guerra en el Cáucaso. Después la aprovechó, con toda su fuerza propagandística, para ser elegido presidente de Rusia en marzo de 2000. Todo el mundo sabe que en la propia Chechenia el apoyo a la independencia es mayoritario. Pero los "defensores de la democracia" ocultan este hecho. La patética ONU oculta este hecho. Los medios de comunicación occidentales ocultan estos hechos.
Tanto EE.UU. como las potencias europeas, con muchos intereses en la zona, dan su "apoyo incondicional" a Putin. Los medios de comunicación rusos sólo transmiten la información que le apetece al Gobierno. Ya el asalto al teatro de Moscú supuso la muerte de los secuestradores y de ciento treinta rehenes, víctimas de los gases. Sumen a eso el que no hubiera ningún chechén en el comando que asaltó la escuela de Beslan. Mosquea, la verdad.
Lo explicaba Sidharta Gautama, el Buda: "No creas en nada simplemente porque lo hayas oído". Vamos, ni aunque lo vean en televisión.