Páginas 119 y 220

 

"Existen tres modos para conservar un estado

 –de su conquista ya hemos hablado-

habituado a vivir en li­bertad y con leyes propias:

el primero aniquilarlo; el se­gundo, residir en él;

 y el tercero, dejar que viva con sus leyes,

obteniendo de él tributos y creando en su interior

una oligarquía que haga perdurar su fidelidad"

maquiavelo

Ley Paccionada, paz traicionada

   EL Acta de la derrota carlista en Navarra fue la Ley de Modificación de Fueros de 1841. Resultó tan humillan­te que a los años recurrieron a cam­biarle el nombre, llamándole "Paccionada" para atenuar su amargor y pintar de acuerdo armónico lo que fuera pura imposición militar. Habían hecho lo mismo dos siglos antes, al rebautizar como "incorporación" y "acuerdo entre iguales" -aeque principal- la conquista de Navarra. De nuevo Maquiavelo: una vez conquistado, es menester borrar al país sometido la sensación de imposición, que siempre enrarece la relación con el Príncipe. Mejor simular pactos que a todos beneficien, unos por interés pacificador, los otros por aliviar pesares.

 

El ambiente en que se firma la ley de Modificación de Fueros la deslegitima desde el parto: un país destrozado por siete años de guerra; una parte de sus voluntarios en el exi­lio, otra emigrando al Mar de Plata y otros reconstruyendo sus caseríos; un ejército denominado a sí mismo "de Ocupa­ción", parásito de un País que convierte en cuartel, prohi­biendo hasta el uso de las txapelas "del extinto Ejército Vas­co-Navarro"; y una Diputación títere, sierva del Gobierno y del ejército que la había sostenido en sus puestos y guarda­do de las iras de sus propios paisanos.

 

Con estas marionetas y este decorado se firmó una ley que desmantelaba los Fueros: desaparecía la independencia legis­lativa y judicial; el virrey era sustituido por un capitán general en el plano militar, y por el gobernador en el civil; se obligaba a los navarros a participar en el servicio militar o "contribu­ción de sangre"; se trasladan las aduanas del Ebro a los Piri­neos, integrándose Navarra en el mercado estatal; se concre­taba la aportación de Navarra a la hacienda estatal por medio de una cantidad fija de contribución directa; se incorporaban el estanco de la sal y de otros productos de consumo, etc.