Páginas 61 y 62
"No se pelea para ser libre,
sino
porque se es libre"
pablo
harari
Independientes: Una forma de Ser
un día de junio del 68, ni muete
ni mozo, visitaba en París el museo de Antropología. Para mí eran
días de hallazgos sociales, quizás conmocionado por los efectos del mes
anterior, visibles todavía en las calles parisinas, llenas de largas barricadas
y cortas minifaldas. En el museo había grandes paneles y mapas explicativos de
las familias de lenguas y razas, y recuerdo un manchón oscuro sobre Euskal Herria que destacaba del
resto de colores, y un pegote junto al árbol genealógico de los pueblos,
indicando que no sabían en qué rama poner a les basques.
Fue la primera visión de mi país desde el exterior: un rompecabezas para
los científicos, y más aún para los de Ciencias Políticas. Pueblo
prehistórico, inmóvil, con radicales en su lengua -haitz-
que proyectan a la edad de piedra, mucho antes de que todas las naciones
tuvieran nombre. Los orígenes propuestos han sido tan variados y
contradictorios que la polémica ya es un atractivo más del país. La opinión más
antigua remonta a Tubal y el iberismo, pero la
leyenda no se aminoró cuando los científicos comenzaron a estudiarnos en serio:
para unos, somos un pueblo occidental, indoamericano.
Otros nos vieron ancestro común de arios y semitas, nacidos probablemente en
la meseta caucásica; en su Orígenes des Basques, Garat nos liga con los fenicios; Charencey
explicó una cepa vasco-americana y nos relacionó con los pieles rojas; el
sueco Anders Retzius anduvo
midiendo nuestros cráneos y los puso junto a los Japones,
magiares, turcos y samoyedos; sabios como Arndt y Rasck nos han emparentado con los fineses, y posteriormente
se han oído con fuerza los que nos ligan a los bereberes.
Otros muchos nos han dejado siempre donde estamos, como un fruto originario del
Pirineo, aunque alguno, como Vinson, anuncie nuestra
demolición: "Por mi parte, prefiero ver a los vascos una tribu poco numerosa,
refugiada ha siglos en un rincón de las montañas francoespañolas
(sic) sin civilización, sin historia... ejemplar olvidado de aquellas razas
incultas, último representante de aquellos seres, apenas hombres, que cazaban
el reno y el oso de las cavernas; restos desconocidos de los trogloditas de la edad
de piedra; los vascos inmóviles, inmutables y descuidados habrán visto
desfilar los celtas, los iberos, los romanos, los cartagineses tal vez,
seguramente los árabes, los godos, los francos, los normandos, hasta el día en
que, cediendo ellos mismos a la ley fatal del progreso que rebasa su asilos, se
mezclen a la gran civilización latina que los arrastra en su incesante e
implacable evolución”.