CIERRASPAÑA
Teodoro Santana
N
os lo repetían machaconamente bajo el fascismo: España una grande y libre. Lo de grande era una mentira más que evidente. Y lo de libre directamente un sarcasmo. Así que sólo era cierto lo de una. Aunque claro, también formaba parte de ese una el Sahara Occidental, y ya sabemos como se salió por patas y sin mirar atrás.Estos días vuelve a desatarse la vieja consigna de la España profunda y reaccionaria, del Santiago y cierra España, de la España cuartelera de moscas y pandereta. Ahora, amparándose en la lectura más cerril y estrecha de la constitución de 1978 (esa que se promulgó con los cañones de los tanques en la nuca), todas las fuerzas del nacionalismo granespañol se desatan contra Cataluña. Ya saben: "Pujol, enano, habla castellano".
Desde el rey hasta el Jefe del Estado Mayor del Ejército, desde la derecha cerril y mesetaria hasta los barones del PSOE, incluida toda la parafernalia de los comentaristas mediáticos a sueldo, todos alertan de la indivisible unidad de la nación española. Una unidad de destino en lo universal, que propugnaba el franquismo. La unidad del Estado como valor supremo, por encima de la libre decisión democrática de sus ciudadanos. La constitución convertida no en un terreno flexible de entendimiento y convivencia, sino en las rejas de una cárcel llamada España.
En Canarias también campa por sus anchas la reacción, aunque aquí tenga tintes coloniales. Coalición Canaria defendiendo la unidad de España, que todo se arregla con unas perrillas. Todo dentro de la constitución claro, no nos vayan a confundir con "moros". Nueva Canarias votando en contra de la bandera de las siete estrellas en Santa Lucía, que para eso son un partido de "orden". Una cosa es engañar con la bandera, y otra cosa es que la peña se lo vaya a tomar en serio.
Agárrense los machos, paisanos, por si alguna vez se nos ocurre decidir por nuestra cuenta. Y es que hay quienes, cada vez que oyen la palabra "España", les entra unas ganas de sacar los tanques a la calle...