Cinismo y desvergüenza

 

Justo Fernández Rodríguez

 

Los dirigentes del PP y sus orientadores, azuzadores o controladores mediáticos, evolucionados desde el ultraizquierdismo político más trasnochado y el franquismo más reaccionario, hasta el neofascismo antidemocrático, cuyas principales armas son la mentira, el engaño, la calumnia y la descalificación permanente como método para lograr un clima de crispación que favorezca un cambio de Gobierno, han sacado a la calle todo el franquismo nostálgico de la mano de las víctimas del terrorismo, manipuladas por la AVT y convertidas en "tontos utiles" al servicio de los intereses políticos de los dirigentes del Partido Popular.


Después de haber abandonado el pronosticado "desastre de la economía" como inútil arma de desgaste del Gobierno, y, dejada a un lado la fabulación sobre la autoría de ETA en el atentado de Atocha, la cúpula del PP se ha lanzado, sin el menor escrúpulo, a una política de mentiras y falsedades -como hicieron para justificar la invasión ilegal de Irak- para impedir que el Gobierno obtuviera avances sustantivos en la consecución del fin del terrorismo etarra.


Durante el denominado "proceso" han existido dos bandos. Los que intentaban terminar con la violencia terrorista y quienes, con fines electorales, han luchado por hacer fracasar cualquier avance. El atentado de Barajas es la confirmación de las mentiras, las acusaciones e indignidades de Rajoy y compañía, contra el Gobierno y, especialmente, contra Rodríguez Zapatero. ¿Dónde ha quedado la "rendición del Estado de Derecho", "la entrega de Navarra" y otras muchas barbaridades, lanzadas por experimentados mentirosos compulsivos, como Rajoy, Zaplana o Acebes?


Al cinismo sangriento del comunicado de ETA y las declaraciones de sus cómplices de Batasuna, lamentando los asesinatos, pretendiendo que la tregua continúa vigente y acusando al Gobierno de bloquear la negociación, poniendo como topes la "Constitución y la legalidad", se ha unido el indecente cinismo político de los dirigentes del PP, acusando al Gobierno de "revivir a ETA y Batasuna", con la tregua, pidiendo explicaciones sobre los "compromisos" adquiridos por el Ejecutivo con la banda terrorista y reiterando, como único elemento válido, el denominado Pacto Antiterrorista, que Rajoy descalificó bautizándolo como "conejo sacado de la chistera de ZP" y, ahora, por intereses partidistas, convertido en la nueva Biblia del Partido Popular.


Pero el PP olvida el artículo primero de este Pacto, que determina que "al Gobierno corresponde dirigir la lucha antiterrorista" y compromete a los firmantes a "eliminar de la legítima confrontación política o electoral entre nuestros dos partidos las políticas para acabar con el terrorismo", compromiso en el que se han ciscado los dirigentes del PP, desde el mismo día en que lo firmaron.


Recordar algunas de las declaraciones de Aznar, Rajoy, Acebes o Mayor Oreja, entre 1996 y 2000, puede ayudar a comprender qué niveles de incoherencia, sectarismo e indecencia política se pueden alcanzar cuando la mentira y el cinismo son el centro de la acción política.


Declaraciones de José María Aznar antes de ser presidente del Gobierno:


- "Nosotros estamos dispuestos a dialogar con todas las fuerzas democráticas, pero no con los que secuestran, pegan tiros o extorsionan" (12-10-90). "El Partido Popular no aceptará ningún proceso de negociación con los terroristas"(3-12-91). "Tanto los que asesinan como los que les comprenden o disculpan deben saber que en este país no habrá negociación con ETA" (12-12-95).


Declaraciones cuando ya era presidente del Gobierno:


- "La única vía para restablecer la reinserción es la del cumplimiento íntegro de las condenas" (mayo 96). "Yo nunca le diré al Gobierno que se siente a negociar con ETA. Nunca". (6-3-98). "En el caso de que ETA hiciera alguna propuesta no la tomaría ni siquiera en consideración" (15-9-98).


Declaraciones de Aznar y otros dirigentes después de anunciada la tregua por la banda terrorista ETA.


- "El Gobierno está dispuesto a acompasar la política penitenciaria a los avances que se produzcan en el proceso de paz" (Aznar,10-10-98). "Estamos en un escenario muy positivo, en el que se puede concebir un cese definitivo de la violencia. Mi actitud es abierta" (Aznar,11-10-98). "Si se llega al final de la violencia, será por todos y para todos". (4-11-98).


Aznar anuncia que ha autorizado contactos "con el Movimiento de Liberación Vasco". "Si los terroristas dejan las armas, sabré ser generoso" (3-3-98). "Estoy dispuesto a perdonar y a ser generoso, si es necesario a ser comprensivo, si eso ayuda al final del terrorismo"(5-3-98). "Merecería la pena hacer el esfuerzo de generosidad si con ello conseguimos la paz" (4-5-98).


"El Gobierno ha hecho un gesto, con el acercamiento de los presos, conforme a la voluntad y el deseo de que llegue la paz" (Mariano Rajoy, 26-12-58). "Si ETA abandona las armas se podría hablar y negociar, y ahí Navarra va a estar y será generosa". (Miguel Sanz, presidente de Navarra 14-10-98).


Editorial de ’El Mundo’ (6-11-1998): "El Gobierno tiene claro lo que quiere. Está dispuesto a hablar con ETA de todo, si con eso contribuye a allanar el camino".


En ’El Mundo’ se publica que "Aznar dialogará con EH, igual que con las otras fuerzas del Parlamento vasco, y que "el Gobierno, a través de los contactos directos que ha mantenido con el MLNV, constata la disposición de ETA a abandonar las armas" (19-12-1998).


Mayor Oreja, en una entrevista al diario frances ’Le Monde’, ratificaba las reiteradas opiniones de Aznar: "Estamos dispuestos a flexibilizar la política penitenciaria, a imaginar una reinserción para la gente de ETA, dispuestos a hacer todo sin exigencia previa, sin ni siquiera discutir la entrega de armas" 16-9-1999). Un día después, el secretario de Estado de Seguridad, Marti Fluxá, elegido por Aznar para entrevistarse con los asesinos etarras, declaraba que la entrega de armamento "no es un tema relevante, por cuanto un arsenal se puede volver a comprar".


Entre 1996 y 2000, el Gobierno de Aznar acercó al País Vasco 135 presos etarras; algunos de estos acercamientos se efectuaron con Ortega Lara secuestrado. Se produjeron 64 excarcelaciones de asesinos, con altas condenas de prisión, y 311 exilados etarras, reclamados por la justicia, fueron autorizados a regresar, sin posterior comparecencia ante los tribunales. Y ningún partido político rechistó, aunque, ahora, ante la actitud de los líderes del PP, dan ganas de vomitar.


Rota la tregua permanente por el atentado de Barajas, los objetivos del PP han sido marcados por una editorial de ’El Mundo’ (3-1-2007), en el que se señala la "hoja de ruta" a seguir: convocatoria inmediata del Pacto Antiterrorista. Si Zapatero respondiera negativamente, pedir que "se someta de inmediato a una cuestión de confianza. Si no accediera, exigir elecciones anticipadas. "En caso de una nueva negativa, "estarían justificadas otro tipo de iniciativas, ya que un amplio sector de la sociedad española podría llegar a la conclusión de que para hacer frente a ETA sería preciso desembarazarse de Zapatero". ¿Hasta dónde podrían llegar las iniciativas? La columna del ex maoísta Jiménez Losantos en ’El Mundo’ (12-1-2007) elucubra sobre las intenciones de Rodríguez Zapatero, "empeñado en la creación de esa II República que nos llevó a la Guerra Civil". ¿No estarán buscando un nuevo Franco para "reconducir" la democracia?