LOS CIUDADANOS ANTE LOS PRÓXIMOS COMICIOS

LOCALES, INSULARES Y AUTONÓMICOS

 

Mafersa *

 

Nuevamente los ciudadanos debemos acudir a la llamada del civismo, a la llamada de la responsabilidad, a la llamada de la Democracia. Pero ¿A quién o a quienes debemos votar? ¿A qué persona, a qué partido o a que ideología?

 

Desgraciadamente, nuestro sistema electoral sólo permite listas abiertas al senado, pero no así al Congreso de los Diputados, Parlamento Autonómico, Cabildos y Ayuntamientos, donde se nos impone unas listas elaboradas por los Comités Electorales de cada uno de los partidos que se presentan a la confrontación electoral.

 

Si la Democracia es el gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo, como la definió Abrahan Lincoln, esto es, el gobierno de los representantes del pueblo, elegidos por sufragio universal, realmente lo que se nos ha dado y no corregido es una “partitocracia”, pues elegimos a los partidos que queremos nos gobiernen, y no a las personas para que sean nuestros representantes, puesto que son ellos, los partidos, quienes confeccionan las listas de candidatos, no pudiendo votar individualmente a los mismos, sino a la lista completa.

 

Por otra parte observamos como una y otra vez se burla al pueblo con los pactos postelectorales, de tal manera que no importa que el partido al que votaste lograra la mayoría, y por tanto, debiera ser quien gobernase el organismo votado. Vemos como con un pacto posterior a las elecciones y dependiendo del número de consejeros-concejales, Diputados o Senadores obtenidos por los diferentes partidos, se llevan a cabo matrimonios de conveniencia que ni lo hubiésemos imaginado antes del procesos electoral y del que, de haberlo sabido, probablemente hubiésemos cambiado nuestra intención del voto.

 

Fácilmente podemos encontrarnos con que habiendo ganado las elecciones la opción por el votante elegida, gobiernen en coalición los dos o tres partidos que, precisamente no quería dicho votante que gobernase. ¿De que sirve ganar un proceso electoral, si al final gobierna quienes han perdido las elecciones? ¿No es esto una burla a la verdadera democracia, a la verdadera voluntad del pueblo?

 

Pero hablemos un poco del proceso electoral y de las cualidades que deberían tener los candidatos. Antes que nada debemos tener claro quienes son los candidatos a los que vamos a votar. Que cualidades poseen.

 

Entre ellas, como condición sine qua non, debieran encontrarse la honradez y la sabiduría. Honradez, porque las decisiones que se van a tomar van a afectar al pueblo, no solo económicamente sino también urbanística ecológica industria y comercialmente entre otras muchas actividades de un municipio, una comunidad o una nación.

 

¿Es de recibo que un candidato cuya honradez ha sido puesta en tela de juicio sea presentado por el mismo partido en las listas de otro organismo local o autonómico, o aún más descaradamente, en el  mismo organismo donde suscitó las fundadas sospechas de corrupción? ¿Es ético? ¿Es estético? Cuando esto sucede, y lo que es peor, el candidato de dudosa moral vuelve de manera reiterada a suscitar las sospechas de corrupción en su nuevo cargo, lo que logra en la ciudadanía no es otra cosa que un grado de frustración personal y colectiva de tal magnitud que llega a pensar que todos los políticos son iguales, que todos se mueven por oscuros intereses, que no son precisamente los intereses del pueblo a quien se supone deben servir y no servirse de el.

 

Las listas que los partidos deben elaborar han de ser analizadas con meticulosidad hasta en sus últimos candidatos. Sabiduría porque si para conducir un vehículo particular hay que demostrar tener unos conocimientos teóricos y unos conocimientos prácticos, y mucho más amplios cuando se pretende conducir una guagua, por la responsabilidad que conlleva el conducir a múltiples viajeros, con muchísima más razón se debe exigir conocimientos a quienes pretenden conducir a todo un pueblo durante cuatro años.

 

¿Qué ha hecho este candidato por el pueblo? ¿En que organización no gubernamental, asociación cultural o social, vecinal o deportiva, o cualquiera otra organización de servicio al pueblo, por supuesto sin ánimo de lucro, ha estado colaborando y durante cuanto tiempo? ¿O es que de repente le ha entrado las ganas de servir a la sociedad?, sin ánimo de lucro personal por supuesto, tanto económico como de servicios y otras tantas prebendas que van anexas al cargo. Pero… ¿Qué cultura tiene para pretender gobernar a un pueblo? ¿Qué garantías nos puede ofrecer una persona con esa preparación y ese bagaje? Pues desgraciadamente, no es así, observando como comicio tras comicio una gran parte de los candidatos que alcanzan el poder carecen de las facultades y merecimientos deseables. El caso reciente de Telde nos demuestra que, por determinadas circunstancias, candidatos de media lista hacia abajo son los que están gobernando esa gran ciudad de casi 100.000 ciudadanos.

Todo ello sin juzgar como lo están haciendo, en que circunstancias y condiciones. Deberán evitar los comités electorales de los diferentes partidos que mediocres  personas pasen a ser candidatos que tengan la posibilidad de alcanzar el escaño dirigente, pues esto produce la desconfianza y el hastío del ciudadano, elevando hasta límites insospechados los índices de abstención, poniendo en riesgo el sistema electoral así como a la misma democracia.

 

No debería votarse a quién se postula como candidato a dos organismos diferentes, por ejemplo Cabildo y Ayuntamiento o Cabildo y Gobierno de Canarias, pues lo que demuestra con esa actitud es que lo que realmente desea es garantizarse un puesto, no importa donde, siendo, a la par, un insulto para los afiliados a su partido, pues es como decirle que no hay más personas preparadas en ese partido y por eso, él, que está preparadísimo, haciendo un sacrificio personal supremo,  tiene que ocupar dos puestos de salida.

 

Volverán con carteles las calles a empapelar,

Los partidos de gran presupuesto,

En las radios y en las teles verás,

Pero aquellos de escaso presupuesto

Esos, aunque lo intenten, esos no lo conseguirán

 

Es el poder mediático. No importa si se cumplió el programa electoral del comicio anterior. ¿Quién se acuerda de él, si es que lo leyó alguien? No importa como lo hayas hecho en los últimos cuatro años. No importa si quiera que hayan gobernado incluso contra los intereses del pueblo. Con una buena campaña de marketing, un buen presupuesto (de dudosa procedencia) para publicidad y un porrón de precipitadas inauguraciones tienen casi garantizado el triunfo, para seguir gobernando contra el pueblo, contra la isla, claudicando ante justas reivindicaciones históricas.

 

Un publicista afirmó en su día que a Cristo lo crucificaron porque no contrató un buen asesor de imagen. Con nuestra lógica actual no era desde luego para haberle crucificado, sino más bien, para haber gobernado nuestro mundo. Pero ya sabemos que su reino no era de este mundo.

 

Estamos viviendo un tiempo confuso y convulso. Se hacen grandes manifestaciones basadas en falsas premisas, se pone en duda las decisiones del poder judicial, España es tan frágil que se rompe.

Se tiran los interiores de los edificios pertenecientes al patrimonio histórico, conservando solamente sus fachadas, se canaliza el barranco de los Tiles y se hace correr el agua por su cauce, pero con un plástico por debajo, para que no se pierda el agua y la absorban los árboles, volviendo la misma agua a recircular por medio de una bomba, cual fuente de engaño eterno. Es la Canarias virtual, la de cartón piedra, la de las maquetas. No importa la verdad, solamente su apariencia.

 

Votemos responsablemente. No nos dejemos llevar por campañas de imagen. Leamos los programas electorales, exijamos su cumplimiento. Analicemos si se han cumplido las promesas realizadas en los últimos comicios. Votemos pues, en consecuencia.

 

 ٭Mafersa es Manuel Fernández, Vicepresidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos, Usuarios y Consumidores “El Real de Las Palmas miembro de la Cavecan (Confederación de Asociaciones de Vecinos de Canarias).