CLASES

Teodoro Santana

Por mucho que haya quién intente negarlo, la sociedad humana está dividida en clases sociales. Por un lado, estamos quienes conseguimos nuestros medios de subsistencia exclusivamente de la venta de nuestro trabajo, y no del rédito de algún capital.

Nuestras dicha o tristeza, toda nuestra existencia, dependen de la demanda de trabajo, es decir, de los períodos de crisis y de prosperidad de los negocios, de las fluctuaciones de una competencia desenfrenada. Se gane más o se gane menos, seas un jefecillo o el último de la fila, dependes de ir a trabajar para otro.

Por otro lado, están los grandes capitalistas, los únicos poseedores de todos los medios de existencia, de las materias primas y de los instrumentos (máquinas, fábricas, etc.) necesarios para la producción de esos medios de existencia.

En medio hay un sector de pequeños empresarios que, de hecho, tienen que trabajar en sus negocios; que se ven zarandeados por las fluctuaciones de un mercado que no es, en modo alguno, "libre". Y que suelen estar atrapados por las condiciones leoninas que imponen los grandes capitalistas.

En Canarias podemos verlo enseguida. Un reducido número de corporaciones bancarias, tour operadores y distribuidoras de artículos de primera necesidad, y un puñado de grandes capitostes, dominan la economía, la política, los medios de comunicación y hasta las ideas de la gente.

Además, son quienes reciben rebajas fiscales (algunas tan brutales como la RIC), subvenciones, recalificaciones, contratos de las administraciones públicas... Es decir, tienen las instituciones a su servicio.

Claro que "cuando no hay harina, todo es mohína". Y ahora que los fondos estructurales provenientes de Europa se reducen a la quinta parte, y ya no habrá tanta pasta para grandes obras públicas, va a haber tortas.

A todas estas, a los pequeños y medianos empresarios, nadadores en un mar de tiburones, es que no les caen ni las migajas. Para ellos todo son pegas y dificultades. Y, por supuesto, no les van a dejar entrar al reparto de la tarta.

Les cuento todo esto por si les ayuda a entender lo que pasa en la Cámara de Comercio, o sea.