CLÉRIGOS, MANIFESTACIONES Y LEYES
Fidel Campo Sánchez
Habida cuenta que el vocablo matrimonio, según la RAE es unión entre dos personas del mismo sexo, ¡hasta ayer!, estimando que dado que la sociedad ha ido cambiando de hábitos, todavía existen mentes que se resisten a vivir dentro de esquemas de libertad y respeto a otras opiniones más acordes con el siglo XXI.
Por teorías evolucionistas estimamos que, cuando se habla de matrimonio entre personas del mismo sexo, el vocablo debe plantearse como una cuestión estrictamente semántica pues, en definitiva se trata de la unión ritual o acción de unir o unirse por que consideramos que estamos más ante el significado que parcialmente se le quiere dar a los nombres que en el fondo de la cuestión, pues de lo que se trata es el conseguir, con la legalización civil, que las personas del mismo sexo, algo que de hecho existe desde las noche de los tiempos, por mucho que pretendamos, en plan fariseo, rasgarnos las vestiduras.
La postura de la jerarquía eclesiástica en apoyo a la manifestación contra el proyecto de ley de matrimonio entre parejas del mismo sexo, es evidente que ha avivado la división entre los católicos y puesto al descubierto que hay diferentes interpretaciones sobre la expresión de la fe. La llamada de los obispos a participar en la manifestación, tras otras campañas contra proyectos legislativos del Ejecutivo aviva la cada vez más profunda discrepancia de esa Iglesia de base con sus pastores anclados en el pasado.
Debemos preguntarles: ¿dónde estaban cuando apoyaban a los dictadores y sus genocidios, cuando la guerra de Irak, los miles de casos de corrupción de menores, por practicas de pedofilía de clérigos a los que, en lugar de convertirlos en eunucos les han aplicado sui géneris inmunidades para que continúen con abusos sexuales a inocentes niños? ¿Ahora, en lugar de actualizarse se alinean nuevamente con la derecha retrógrada?.
El Señor, a nuestro buen entender, nunca hizo acepción de personas, favorecer o discriminar por razones de sexo a unas personas más que a otras. Instruía sobre el amor, la solidaridad y el perdón. Si bien debemos señalar, respecto a la homosexualidad, que Dios prohíbe este tipo de actividad sexual, según se nos dice en la Biblia, que podrá ser o no una correcta traducción del arameo, lengua que se utilizaba por aquellas épocas.
Nosotros, cristianos pero… no católicos ni sumisos sectarios, deseamos manifestarnos sobre la postura de una Iglesia que se resiste a entender que aquello de religión y partido único pasó a mejor vida. Ninguna dirección de sectas religiosas puede legalmente, al manifestarse contra las leyes del país, convocar a sus feligreses a la insumisión para no aplicar lo aprobado por el Parlamento donde está representada la voluntad del pueblo soberano.
Podemos a no estar de acuerdo en que los homosexuales puedan constituirse en matrimonio pero lo que es indudable es que la ley está ahí aunque los teólogos y determinados dirigentes de la Iglesia Católica ahora, después de haberse permitido multitud de vulneraciones de la Biblia nos remitan a lo que la misma dice al respecto, para civiles y clérigos.
Estando como estamos, en un estado aconfesional, el que la Conferencia Episcopal llame a la rebeldía, a la contestación a sus feligreses y funcionarios públicos, y a que por falaces cuestiones de conciencia desobedezcan la ley que aprobaron en el Parlamento los legítimos representantes del pueblo es un total y absoluto desafuero. Por aquello de "dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, debemos recordar a la Conferencia Episcopal que el significado es: estar sujetos a los presidentes, gobernantes y magistrados, obedecer, honrar y sostener las leyes del país y no las practicas cerrilistas de la jerarquía eclesiástica que no descansan ni dejan descansar, en su propia dinámica a una sociedad civil, plural y democrática de un estado democrático y aconfesional. Es intolerable que por parte de la dirección clerical se vengan interpretando torcitera y partidisticamente las leyes. Deben ser responsables y darse cuenta que si bien somos conscientes que deben adoctrinar a ese pueblo que denominan de Dios en conceptos espirituales y morales, resulta chocante y muy feo y, además, de practicas del pasado, intentar enmendar la plana a los políticos, nuestros representantes, cuando procuran llevar adelante leyes totalmente democráticas y no decretos autoritarios del pasado que contaban con sus bendiciones.
Hemos llegado a pensar que lo que se pretende apoyar a un nuevo "caudillo" golpista, como hicieron en la II República para el volver a utilizar el palio equiparar, nuevamente al dictador con El Cristo y aplicarnos las injusticias del Santo Oficio. ¿Se estará, por desventura, pretendiendo crear un nuevo Torquemada y sus injusticias? ¿Han olvidado que el Maestro dijo: mi mundo no es de este mundo?
Determinadas teocracias deben actualizarse y no continuar de espaldas a la realidad: pluralidad, tolerancia, respeto y sobretodo escuchar y aceptar.
¿Por qué esa multinacional, que es la Iglesia Católica, está tan empeñada en ir contra el aguijón y, en su lugar, no se adapta a la sociedad en la que vivimos, se registra como partido político y se presenta a las elecciones?
*
LA LAGUNA